<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504</id><updated>2011-04-22T13:40:52.747-07:00</updated><title type='text'>TEXTOS</title><subtitle type='html'>archivo de textos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://textosvarios.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-9163121641577992464</id><published>2011-04-22T13:40:00.000-07:00</published><updated>2011-04-22T13:40:52.763-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;La onu analiza una declaración de los derechos del planeta &lt;br /&gt;Se celebra el Día de la Madre Tierra&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La celebración del Día Internacional de la Madre Tierra provocó un inédito debate en el seno de la Organización de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible que fue auspiciado por Bolivia, y en el que los participantes discutieron acerca de los modos de restablecer la armonía entre el hombre y la naturaleza, respetando mejor los derechos del planeta. En efecto, la Asamblea General examinó cómo los seres humanos pueden relacionarse mejor con el medio ambiente y analizó si los derechos de la Tierra deben ser reconocidos y defendidos del mismo modo que los derechos del ser humano, mediante una Declaración de los Derechos de la Madre Tierra.&lt;br /&gt;“¿Por qué sólo debemos respetar las leyes de los seres humanos y no las leyes de la naturaleza? ¿Por qué es sólo criminal el que mata al prójimo y no el que extingue una especie o contamina todo un río?”, se preguntó el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, durante su intervención en el debate. &lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado el 22 de Abril de 2011 &lt;br /&gt;tomado de diario Tiempo Argentino&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-9163121641577992464?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/9163121641577992464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/9163121641577992464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2011_04_01_archive.html#9163121641577992464' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-116474526963906530</id><published>2006-11-28T12:18:00.000-08:00</published><updated>2006-11-28T12:21:09.650-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Sandra Russo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El hecho en sí mismo, recortado, en este caso casi decapitado de su contexto, suena horrible, es revulsivo, no mueve a compasión. Pero recortar este hecho, decapitarlo de su contexto, equivaldría a una injusticia, y es bueno celebrar cuando la justicia es justa.&lt;br /&gt;Una joven madre que mata a su bebé no puede sino enrarecer el aire a su alrededor. Pero el aire alrededor de esa chica, María Elizabeth Díaz, estuvo siempre enrarecido. Es posible, muy posible, que cada noche en la que de pequeña era abusada esa chica no haya tenido conciencia ni del abuso ni de la injusticia que se estaba cometiendo en su contra. Cuando se nace mercancía y no persona, se soporta ese destino. Conciencia de persona tienen los otros, no los que desde chicos habitan un mundo en el que hay fuertes que los aplastan cotidianamente bajo la mirada de tantos. Hay testigos, pero no parecen reaccionar como si se estuviera ante crimen alguno: en esos feudos, en esos nichos de poderosos de los que dependen familias enteras, ¿una mujer abusada reacciona? ¿Y una niña? ¿Cómo reacciona una niña que es esclavizada sexualmente y que crece junto con una clara noción del poder, la debilidad, la resignación, la imposibilidad de escapatoria?&lt;br /&gt;No obstante, quién puede meterse en la cabeza de alguien con la historia de ella. Quién puede saber exactamente qué se siente cuando la propia panza va creciendo como resultado de la explotación, el dolor, la humillación. El padre pone la semilla con todo su amor en la panza de la madre. Todavía así se les explica a los niños cómo se gestan los bebés. María Elizabeth está fuera del canon. Ningún padre, ningún amor, ningún consentimiento. Violaciones sistemáticas y una panza que la invade y la presiona más allá de sus límites psíquicos. ¿Quién sabe cómo reaccionaría ante una situación así? Nadie. Y por eso es loable que el tribunal cordobés no haya juzgado a María Elizabeth con los parámetros secos de la ley, porque su caso chorrea odio, extravío y un tipo de padecimiento al que no llega ninguna palabra.&lt;br /&gt;Que la Justicia haya tenido en cuenta el contexto en el que esa chica mató a su bebé implica una mirada que acaso la rescate, o al menos la consuele: las instituciones no sólo absolvieron a una joven violada y perturbada que actuó fuera de sí, sino que además le devolvieron a esa joven la certeza de que nació persona y tenía derechos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;de diario pag12&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-116474526963906530?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/116474526963906530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/116474526963906530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2006_11_01_archive.html#116474526963906530' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-112369806964627286</id><published>2005-08-10T11:19:00.000-07:00</published><updated>2005-08-10T11:21:09.653-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;ASÍ QUE PASEN CINCO AÑOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;LEYENDA DEL TIEMPO EN TRES ACTOS Y CINCO CUADROS&lt;br /&gt;( ….)&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Miau&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;Chissss …&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Miau&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;Toma mi pañuelo blanco.&lt;br /&gt;Toma mi corona blanca.&lt;br /&gt;No llores más&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Me duelen las heridas&lt;br /&gt;que los niños me hicieron en la espalda.&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;También a mí me duele el corazón.&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;¿ Por qué te duele , niño , di ?&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;Porque no anda.&lt;br /&gt;Ayer se me paró muy despacito,&lt;br /&gt;ruisenor de mi cama.&lt;br /&gt;Mucho ruido; ¡si vieras! … Me pusieron&lt;br /&gt;con estas rosas junto a la ventana.&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;¿ Y qué sentías tú?&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;Pues yo sentía&lt;br /&gt;surtidores y abejas por la sala.&lt;br /&gt;Me ataron las dos manos. ¡ Muy mal hecho !&lt;br /&gt;Los niños por los vidrios me miraban.&lt;br /&gt;Y un hombre con martillo iba clavando&lt;br /&gt;estrellas de papel sobre mi caja.&lt;br /&gt;( Cruzando las manos)&lt;br /&gt;No vinieron los ángeles. No, Gato.&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;No me digas más gato.&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;¿ No ?&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Soy gata.&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;¿ Eres gata ?&lt;br /&gt;GATO. ( Mimoso.)&lt;br /&gt;Debiste conocerlo.&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;¿ Por qué ?&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Por mi voz de plata.&lt;br /&gt;NIÑO. (Galante.)&lt;br /&gt;¿No te quieres sentar?&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Sí. Tengo hambre.&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;Voy a ver si encuentro alguna rata.&lt;br /&gt;( Se pone a mirar debajo de las sillas. El GATO, sentado en un taburete, tiembla.)&lt;br /&gt;No te la comas entera. Una patita&lt;br /&gt;porque estás muy enfema.&lt;br /&gt;GATO&lt;br /&gt;Diez pedradas&lt;br /&gt;me tiraron los niños.&lt;br /&gt;NIÑO&lt;br /&gt;Pesan como las rosas&lt;br /&gt;que aprisionaron anoche mi garganta.&lt;br /&gt;¿ Quieres una?&lt;br /&gt;(Se arranca una rosa de la cabeza.)&lt;br /&gt;GATO. (Alegre.)&lt;br /&gt;Sí, quiero.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Federico García Lorca&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;...breve diálogo perteneciente a -Así pasen cinco años- entre un niño muerto y un gato muerto a la mitad del primer acto...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-112369806964627286?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/112369806964627286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/112369806964627286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2005_08_01_archive.html#112369806964627286' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-111843008331103749</id><published>2005-06-10T11:36:00.000-07:00</published><updated>2005-06-13T14:15:43.426-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;JORGE DREXLER&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;NO QUIERO SER SIMBOLO DE NADA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Antes de sus shows porteños, el uruguayo habló en Montevideo sobre cómo revolucionó su vida haber ganado un Oscar. Dice que no quiere ser víctima de la fama y cuenta su singular historia&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.clarin.com/diario/2005/06/10/thumb/e008dh20.jpg"&gt;&lt;br /&gt;foto de diario Clarín&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la siesta montevideana, con un calor insólito para este fin de otoño&lt;/strong&gt;, Jorge Drexler tiene la rambla casi para él solo. Hasta que alguien —un hombre, el único peatón que asoma desde la vereda de enfrente— lo ve y lo saluda.&lt;br /&gt;-Te felicito porque te salen las raíces de las champion Pampero-, le dice. Las champions de Drexler son unas zapatillas verdes, brillantes, a las que es imposible no prestarle atención, fuera del conjunto negro y discreto que viste el músico. Ese calzado parece ser la única nota extravagante en alguien que destila mesura y cierta timidez, apenas disimulada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Drexler está en su tierra y a esta altura de la historia &lt;/strong&gt;(con un Oscar por &lt;strong&gt;Al otro lado del río de la película Diarios de motocicleta&lt;/strong&gt; que le trajo consigo una popularidad extra inimaginada en su país) sabe que enfrenta a su público más fiel —capaz de llenar el cine Plaza de Montevideo la misma noche que juega la Selección de Uruguay—, pero también el más crítico. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Te sentís un niño mimado?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, pero es una imagen que tiene muy corta vida. Primero porque ya no soy un niño, cumplí 40. Y además, porque el niño es mimado en cuanto hace lo que los otros esperan, y eso es una gran esclavitud. Estoy muy contento de recibir cariño pero no quiero caer en lo institucional. No quiero homenajes. Después del Oscar, hubo varios intentos y les huí. La gente vive el lado épico de la historia y yo agradezco el cariño pero dejo la épica de lado. Esto no es una gesta, es un premio. Es la opinión subjetiva, falible, caprichosa, de un grupo de gente que son cualquier cosa, menos neutrales. Me sirve para trabajar, mi disco Eco se editó en los Estados Unidos, tengo más shows, todo esto te reafirma. Porque digamos que un apedreamiento masivo también es una opinión subjetiva, falible y caprichosa de un grupo de gente. Pero es mejor la primera opción. Las dos situaciones son mentira, pero sabés que la vida no es muy larga y prefiero el cariño. Pero nunca a costa de sacrificar mi cotidianeidad. No estoy en esta vida para salir en las revistas y huir de los paparazzi. No me va a pasar. Y si sucede, vuelvo a ejercer la medicina y se olvidarán de mí.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Es difícil para un artista escapar a esa tentación?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es difícil porque los artistas somos unos ególatras del carajo. ¿Por qué nos subimos a un escenario? Pero es como una sustancia. Hay gente que toma vino, lo disfruta y no es el centro de su vida y otros que no viven si no empiezan el día con dos litros de alcohol. El escenario es lo mismo. Me gusta subir y que la gente se sienta bien, pero la admiración es un efecto colateral, no central. No soportaría tener gente a mi alrededor haciéndome todo, te volvés un inválido, perdés noción de la realidad. En un momento te lo ponen muy fácil como para que entrés. Pero también hay saber cuándo parar del automatismo de trabajar sin parar. Yo empecé a rechazar cosas porque si no, es la muerte creativa. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Después de 10 años de vivir en España, ¿qué cosas no dejás de hacer cuando estás en Uruguay?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo estar con los amigos y la familia, y si puedo, ya como lujo, andar en bicicleta por la rambla. Pero como vengo tres o cuatro veces al año, ya no tengo los rituales del emigrante que vuelve una vez cada tanto. La relación con esta ciudad, en algunos aspectos, no se ha interrumpido. El hecho de venir a trabajar acá hace que la ciudad esté cerca. Los últimos discos Frontera, Sea y Eco los grabé acá, como estrategia. También vengo de vacaciones a la playa, casi te diría que vivo a caballo entre Madrid y Montevideo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lograste una situación bastante ideal.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, tiene cosas muy buenas, pero también cansa mucho y no terminás de hacer un proceso ni de irte ni de quedarte. Pero eso es algo cada vez más común. Te podés ir sin perder un contacto cotidiano con tu familia. Antes, nuestros abuelos se iban y por ahí, no volvían nunca más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Drexler viajó a Montevideo con su mujer, la también cantante Ana, y su hijo Pablo, de 8 años. Pero ese aspecto de su vida lo guarda celosamente a los ojos de los demás, sobre todo desde que en marzo, Hollywood lo premió y en Uruguay se desató una euforia popular pocas veces vista. -Desde hace un tiempo, se expuso tanto mi vida familiar que estoy eludiendo el tema. En la época del premio Oscar no tuve control de lo que pasó, realmente. Yo no estaba aquí y salió demasiada información sobre mi vida privada. Yo antes hablaba un poco de más y ahora me di cuenta que no es gratuito eso. Mis canciones ya hablan mucho de mí y en primera persona. Pero ese es mi trabajo. Lo que importa no es mi persona y si alguien le importa, lo siento. Lo que realmente comparto, es lo otro. Además la exposición pública la hago a cuenta, riesgo y beneficio mío, pero no puedo implicárselo a otras personas, que no lo eligieron o no tienen edad para manejarlo-.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo público y lo privado tiende a desdibujarse un poco hoy en día, sobre todo en algunos personajes.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Vos lo dijiste y para mí es muy importante: hay personas y hay personajes. La gente fabrica personajes públicos de personas que simplemente se exponen por su trabajo. Hay gente que habla de su intimidad, hasta de su vida sexual, pero son elecciones. Pero ahí también estás fabricando un personaje, porque no es lo mismo lo que uno cuenta de sí que lo que uno es. Yo no quiero trabajar más en ese personaje, porque no me interesan los héroes ni los íconos ni los representantes ni símbolos de nada. Me interesan los seres vivos. Yo no represento a nadie, no quiero ser símbolo ni ejemplo de nada. Hago canciones y lo que quiero es comunicar cosas. La canción es un código de barras bastante sencillo, en ese sentido. A me interesa mucho emocionar. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Sentís que tu historia de inmigrante exitoso engancha a la gente?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es que no sé evaluar a mi historia. Lo que sí sé es que trabajo juntando melodías con letras y he tenido la suerte de poder vivir de eso y que la gente acepte esos aviones de papel que uno construye, que se identifique con ellos. Eso es algo nunca había soñado. Es el misterio de la emoción, que te toma por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿También te toma por sorpresa cuando componés?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La composición es un acto muy variado. Es partir de la nada y para llegar a la canción, podés hacerlo por muchos caminos. Yo trabajo por asociación. No se trata de un acto racional. Por eso, muchas canciones surgen de cosas tan irracionales como dejar la mente vagar. No busco una cosa sino un estado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Así funciona también cuándo te piden una canción?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A veces vas más orientado. Víctor Manuel y Ana Belén me acaban de pedir un tema para su nueva gira, Una canción me trajo hasta aquí, me encantó el título y enseguida me vinieron ideas a la cabeza. Pero lo que me pasó con Al otro lado del río fue distinto. Leí el guión, soñé y me levanté con la canción en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Te gustaría hacer más canciones para películas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me encantaría, pero siempre que sea un proyecto que me interese. Tengo la suerte de poder elegir todavía, en realidad siempre fue así, estoy muy mal criado. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tenés una relación muy estrecha con otros músicos como Kevin Johansen y el brasileño Paulinho Moska ¿Tiene que ver con algo más que lo musical?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez tengo una sensación de pertenencia estética a una generación. Y tiene carácter regional, es como el Mercosur. Kevin, Paulinho, el uruguayo Fernando Cabrera, el brasileño Vitor Ramil, mi hermano Daniel, el pelado Cordera, todos hacemos cosas distintas, con diferentes estilos. Creo que estamos más unidos por la admiración que por la afinidad musical.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Más que un estilo en común pareciera que los une cierta empatía general.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Creo que hay una búsqueda estética parecida. Cuando recién llegué a España, hubo un intento mediático de generar una nueva canción de autor. Pero no me sentía parte de eso. Pero ahora siento cosas en común con otros autores y no quiere decir ni siquiera que hagamos cosas parecidas, es más bien generacional. Incluso me siento identificado con músicos de otras áreas como Bajofondo Tango Club o Luciano Supervielle, en la búsqueda de un lenguaje propio y una raíz.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué significa Buenos Aires?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con Buenos Aires tengo una relación estrecha desde chico. Creo que es el sitio más expresivo en el que he actuado. Tengo una deuda de cariño con la gente que me recibió cuando todavía ni en España las cosas caminaban del todo. Me emociona que hayan sido tan generosos conmigo. La primera vez que sentí que había encontrado un lugar estético y que era entendido por mucha gente fue cuando salió Frontera en Buenos Aires. Y ahora también me están aceptando en Brasil, sobre todo en el sur. Creo que mi territorio es el mismo que el de la ilex paraguaiensis, que es el nombre científico de la yerba mate. Ese es mi territorio, esta región. Me siento un poco así .&lt;br /&gt;por Sandra Commisso&lt;br /&gt;de diario Clarín&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-111843008331103749?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/111843008331103749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/111843008331103749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2005_06_01_archive.html#111843008331103749' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-109839232882356244</id><published>2004-10-21T13:54:00.000-07:00</published><updated>2004-10-21T13:58:48.823-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;ABUELAS LOCALIZARON AL NIETO NÚMERO 78. &lt;br /&gt;ES UNA CHICA QUE NACIO EN LA ESMA Y CUYO TIO ESTA PRESO POR REPRE&lt;/strong&gt;SOR&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;BUENOS AIRES, oct 20 (DyN) - Una joven, hija de desaparecidos y sobrina de un conocido represor que está preso por la causa ESMA, se reencontró con su verdadera identidad y con su familia biológica, que vive en Canadá, y se convirtió así en el caso número 78 en ser localizado por la agrupación Abuelas de Mayo, se informó hoy.&lt;br /&gt;Se trata de Victoria Donda Pérez, un estudiante de derecho de 27 años que nació en cautiverio luego de que su madre, María Hilda Pérez de Donda, fuera secuestrada ilegalmente en plena calle el 28 de marzo de 1977 cuando tenía 25 años y estaba embarazada de cinco meses.&lt;br /&gt;Dos meses después, su marido, José María Laureano Donda, un egresado del Liceo Naval que militaba en una agrupacion peronista, fue secuestrado dos meses después y permanece desaparecido.&lt;br /&gt;La beba, en tanto, nació en la ESMA y estuvo allí durante quince días hasta que, junto a su madre, fue llevada a la sede de la Aeronáutica, donde a los tres días fue entregada a sus apropiadores.&lt;br /&gt;Según la familia de María Hilda, fue Alfredo Miguel Donda, integrante del grupo de tareas GT 3.3.2 de la ESMA, quien entregó a su hermano y su cuñada. Y nunca les confesó cuál había sido el destino de la beba nacida en cautiverio.&lt;br /&gt;Nada se supo de la pequeña hasta el 25 de julio del 2003, cuando las Abuelas de Plaza de Mayo recibieron una denuncia que coincidía con el caso de Victoria y la comisión Hermanos de HIJOS se puso a trabajar en el tema.&lt;br /&gt;Allí se denunció que un miembro de las Fuerzas de Seguridad que había actuado en la ESMA se había apropiado de una menor en julio o agosto del '77, y que había sido inscripta como hija natural del militar y su esposa el 17 de setiembre de ese año, en un acta de nacimiento falsa que firmó Horacio Pessino, detalló Abuelas.&lt;br /&gt;Lo cierto es que el apropiador de Victoria -cuyo nombre no se difundió- quedó detenido hace un año por orden de la jueza federal María Servini de Cubría.&lt;br /&gt;Pero antes de caer preso, tanto él como su esposa se enfrentaron a la joven y le contaron que era hija de desaparecidos, aunque no sabían quiénes eran sus padres.&lt;br /&gt;Fue así como Victoria se comunicó con Abuelas y decidió hacerse el examen inmunogenético que, el pasado 8 de octubre, estableció un 99,9999 por ciento de consanguinidad con la familia Donda-Pérez.&lt;br /&gt;Precisamente, la abuela de Victoria, Leontina Puebla de Pérez, una de las 12 fundadoras de la agrupación Abuelas, se enteró del hallazgo de su nieta desde la otra punta del continente.&lt;br /&gt;Es que Leontina decidió en 1993 irse a vivir a Canadá, donde reside su otra hija, quien ya se había exiliado en 1989, porque por la búsqueda de su hermana también se vio "perseguida".&lt;br /&gt;Así lo contó hoy María Pérez, al oficializar la alegría de la familia por el hallazgo de su sobrina Victoria.&lt;br /&gt;"Al principio creímos Victoria que era una chica de Entre Ríos pero nos confundimos. El otro día nos llamaron de Abuelas para decirnos que la habían encontrado. Y nos la pasaron en el teléfono", afirmó esta tarde, en declaraciones a radio Del Plata.&lt;br /&gt;En ese diálogo, "lloramos muchos y nos dijo que quiere conocernos -añadió-. Como somos muchos, le ofrecimos venir para acá con todos los gastos pagos... Y ella nos dijo que sí, pero recién en enero porque está terminando la carrera de derecho y no puede viajar ahora".&lt;br /&gt;Hoy, la agrupación Abuelas dio a conocer la noticia del hallazgo de Victoria, el nieto número 78 que localiza la entidad. "A los apropiadores les espera la condena. A Victoria, el camino a la libertad", dijo la agrupación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL TIO DE LA CHICA QUE LOCALIZARON LAS ABUELAS FUE UN ALTO JEFE DE LA ESMA QUE AHORA ESTA PRESO  &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Adolfo Miguel Donda, tío biológico de la joven que fue reencontrada por la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo, está preso por orden del juez federal Sergio Torres, en el marco de la investigación por los crímenes ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).&lt;br /&gt;Es que Donda fue un secuestrador y torturador de la ESMA que habría sido el entregador de su hermano y su cuñada, embarazada de cinco meses y cuya beba recién hoy, 27 años después, se reencontró con su identidad.&lt;br /&gt;"El la entregó. Y desde el 77 hasta el 83 nos estuvo mintiendo", dijo hoy desde Canadá la hermana de María Hilda Pérez, cuñada de Donda.&lt;br /&gt;Bajo el alias de "Palito" y "Jerónimo", Adolfo Miguel Donda, con el cargo de teniente de navío, fue jefe de operaciones y de inteligencia de la ESMA y estuvo al frente del secuestro de Víctor Bazterra y su familia, y de Elena Holmberg.&lt;br /&gt;Las agrupaciones de derechos humanos le adjudican también haber participado en la tortura a Enrique Mario Fukman, en el asesinato de Daniel Echeverría, en el secuestro y tortura de Osvaldo Barros y el asesinato de Ricardo Sáenz.&lt;br /&gt;Lo cierto es que Donda fue beneficiado por la ley de Obediencia Debida que dejó impunes los crímenes que cometió mientras encabezó el grupo de tareas GT 3.3.2.&lt;br /&gt;Esa libertad le permitió ser agregado naval en la embajada argentina en Brasil durante el gobierno de Raúl Alfonsín y estar al frente de agencias de seguridad que se le atribuyeron al fallecido empresario Alfredo Yabrán, quien se suicidó en mayo de 1998, cuando estaban a punto de detenerlo por el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas. Lo sindicaron incluso como el "jefe de inteligencia del Cartero". Según investigó el hoy diputado Miguel Bonasso para su libro "Don Alfredo", Donda fue uno de los directores de Zapram, la empresa de seguridad del Grupo Yabrán que controlaba los depósitos fiscales de Ezeiza y que se disolvió cuando el entonces ministro Domingo Cavallo "les tiró encima a la DGI". Luego integró "en otras empresas del ramo, como Quality Control y Tecnipol, editora de un 'Manual de Instrucciones para el interrogador' destinada a esa conocida policía científica que es la Bonaerense, se estableció.&lt;br /&gt;En "Telenoche investiga", también lo retrató una cámara oculta jactándose de atender el 90 por ciento de las líneas aéreas de Ezeiza, incluyendo desde las norteamericanas hasta Cubana de Aviación. En 1997, el juez español Baltasar Garzón comenzó a investigarlo en el marco de la denuncia presentada por familiares de ciudadanos españoles desaparecidos, y se solicitó en vano su extradición, junto a un grupo de otros represores.&lt;br /&gt;El año pasado, el Parlamento anuló las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y se reabrieron las investigaciones contra los responsables de los crímenes de lessa humanidad que nunca fueron sancionados.&lt;br /&gt;En ese marco, el juez Torres, a cargo de la investigación por lo que ocurrió en la ESMA, lo mantiene detenido desde el 16 de septiembre del 2003, junto a Alfredo Astiz y otros quince oficiales, entre ellos Jorge "Tigre" Acosta, Carlos Capdevilla, Antonio Pernías y Héctor Febres.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-109839232882356244?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/109839232882356244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/109839232882356244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_10_01_archive.html#109839232882356244' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-109052899764136910</id><published>2004-07-22T13:41:00.000-07:00</published><updated>2004-07-22T13:43:17.640-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Señor Serrano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Un instante después, Mike sintió la mirada, clavada en su propia nuca. Giró súbitamente y, al encontrar los ojos de ella, más azules que nunca, encendidos como los potentes reflectores de un Lincoln ocho cilindros en medio de una tormenta, esbozó su más irresistible sonrisa. Sheilah se puso de pie, sin dejar de mirarlo, y con ambas manos se alisó el vestido, que crujió como una papa frita en el momento de ser masticadas lo que hizo resaltar sus perfectos senos túrgidos y las líneas que delimitaban su excelente figura, de caderas poderosas y unas esbeltas piernas que terminaban en un par de sandalias doradas, si se podía llamar sandalias a esas tiritas de cuero que de alguna manera se las ingeniaban para dejar a la vista sus uñas carmesí. Caminó hacia él con la contundencia de un destróyer en una bahía del Caribe colmada de colegiales. 'Es una lástima, nena', musitó él mientras extraía su 45 de la sobaquera ante la mirada incrédula de ella. Un segundo después, Sheilah parecía un lujoso maniquí maltratado al que le habían pintado un grotesco punto rojo en el medio de la frente".&lt;br /&gt;–'Tá madre –dijo el señor Serrano, abandonando el libro a un costado de la cama y poniéndose de pie para apagar el calentador que estaba sobre la mesita, junto al ropero. Dio unos golpecitos al mate, para asentar la yerba, y luego empezó a cebar mientras observaba la pieza de paredes descascaradas, con ese almanaque del año pasado que no se había molestado en cambiar, como único adorno, y volvió a sentarse, en el borde de la cama, dejando la pava junto a sus pies y considerando que el frío no era lo más terrible para un viejo; él tenía sesenta y cuatro años y podía soportarlo perfectamente, mucho mejor que a esa pertinaz, intolerable soledad que parecía envolverlo como una telaraña.&lt;br /&gt;Vivía en esa pieza desde hacía veinte años. Cada mes le costaba más pagar el alquiler, no porque le aumentaron la cuota, sino porque su jubilación se tornaba ostensiblemente impotente en su cotidiana lucha contra la carestía. Tenía un gato al que sólo veía cuando dejaba comida en el balcón, dos malvones, un helecho y un gomero nuevo que le habían traído de Misiones el verano pasado y que, seguramente, no sobreviviría al invierno. Tomaba dos pavas de mate por día, como mínimo, leía el Clarín todas las mañanas, dormía poco, se aburría mucho y odiaba a todos sus vecinos del edificio porque todos lo odiaban a él, quizá porque silbaba permanentemente, quizá porque la gente desprecia o teme a los solitarios.&lt;br /&gt;–Basta de leer, me voy a volver loco –se dijo, y se quedó pensando en su vida, que no le parecía otra cosa que una constante pérdida de tiempo. Todo lo que había hecho era igual a cero. Nada de nada. Y ya no podía echarle la culpa a la dichosa retroactividad que no le pagaban desde hacía por lo menos diez años; no era tonto, sabía que sólo a él le correspondían las culpas, quizá por no haber estudiado ni tenido ambiciones. Pero ni siquiera estaba seguro de eso; a veces recapitulaba su vida, como si hubiera sido una película que se pudiera rebobinar, y, ciertamente, se perdía en elucubraciones, detalles intrascendentes, lagunas de su memoria, rostros difusos, momentos de tristeza y siempre se topaba con una sensación de agobiante soledad.&lt;br /&gt;Quizá por todo eso, desde hacía varios meses (desde una tarde en la que se había despertado luego de una breve siesta, lloroso y aterrado porque en su sueño un agresivamente más joven señor Serrano le había gritado que era un pobre tipo), sólo pensaba en hacer algo grande algún día. Soñaba con cambiar su destino, si lo tenía, si acaso el destino se había ocupado de él. Y lentamente fue decidiendo que llegaría el momento de probarse que no era un pusilánime, que su vida sólo había sido un reiterado desencuentro con las oportunidades de hacer algo grande. Entonces dejaría boquiabierto a más de uno, saldría en los diarios, sería famoso y discutido.&lt;br /&gt;Se puso de pie, sacó del ropero la bufanda y los guantes de lana, se los calzó, salió al balcón y se recostó en la baranda, mirando la calle adoquinada, siete pisos más abajo, mientras consideraba la idea que acababa de concebir. Si bajo por la escalera evito un ascensor delator. Espero que la chica abra la puerta, tranquilamente sentado y sin silbar, y así eludo tocar el timbre. Cuando aparezca me asomo y le digo cualquier cosa; ella no va a sospechar de un viejo manso, de modo que podré acercarme y meterme de prepo en su departamento. Adentro la acorralo y antes que grite le tapo la boca y la estrangulo. Todavía tengo fuerzas. Será sencillo, fácil y nadie sospechará de mi. Y yo estaré orgulloso de mi obra. Los voy a sobrar a todos, ya van a ver.&lt;br /&gt;Terminó de sorber el mate, entró a la pieza, se cebó otro y salió nuevamente, imperturbable, sin importarle la baja temperatura de la mañana ni el viento gélido que le cortaba la cara. Tenía la piel curtida, dura, de hombre que ha pasado toda su vida a la intemperie, castigado por soles y fríos.&lt;br /&gt;Desde que se iniciara, a los quince años, como aprendiz en una carpintería de la calle Victoria, había trabajado sin cesar hasta que se jubiló como oficial de la casa Maple, justo cuando lo consideraban un artista de la garlopa y del escoplo pero se interpuso en su camino aquella sierra que le cortó un par de tendones en el muslo derecho y le produjo esa odiosa renguera que le dolía tanto los días de lluvia y a la que jamás se resignó. Entonces, a los cincuenta y dos años, todavía no conocía la dimensión de su propia soledad; todavía se reunía, por las noches, en el almacén de Gurruchaga y Güemes para jugar al dominó, haciendo pareja con el finado Ortiz, aquel viejito que tenía tantos nietos como pelos en la cabeza, una impecable sonrisa permanente y la sólida convicción de que moriría de un síncope mientras estuviera dormido; todavía pasaba los domingos por el Jardín Botánico, se sentaba en un banco a leer el diario, espiaba a los chicos y a los ancianos que confraternizaban jugando al ajedrez bajo los árboles, y después, al mediodía, comía un sánguiche en alguna pizzería frente a Plaza Italia, caviloso, antes de ir a la cancha para ver a Atlanta y comprobar su incapacidad de emocionarse, de festejar un gol, de lamentar las tan reiteradas derrotas.&lt;br /&gt;"Qué tiempos", solía repetirse, como si el pasado tuviera elementos envidiables , materiales para la nostalgia, alguna mujer –por lo menos– cuyo rostro recordar. Porque en su vida las mujeres no habían ocupado un lugar destacado. Acaso una, Angelita Scorza, la hija del enfermero que vivía en Republiquetas y Superí, lo había embriagado alguna vez hasta tal punto que le juró amor eterno y eterna fidelidad; pero la pasión que en ella despertó un estudiante de medicina de quien ya no se acordaba el nombre denigró sus sentimientos. Angelita se casó, finalmente, con el muchacho, una vez que éste terminó sus estudios, y él se aplicó a las faenas del olvido sin que le costara demasiado, envuelto en sus meditaciones de carpintero hasta que, luego de unos años, el rostro de Angelita se fue convirtiendo en una referencia vaga del viejo barrio, en un simple matiz de su adolescencia. Y ya no hubo mujeres en su vida, salvo alguna que otra prostituta sin cara, de esas que frecuentaban las cercanías de Puente Pacífico y con quienes protagonizaba simulacros de pasión que, después, no hacían otra cosa que ratificar su desamparo, su desarraigo, el inmenso abismo que lo iba separando del mundo.&lt;br /&gt;Al acabarse el agua de la pava, Serrano sintió como una vaharada de calor, una extraña sensación de urgencia que no supo controlar. Nervioso, se alejó de la baranda y penetró en la pieza apenas iluminada por el resplandor de la mañana plomiza, tan típica de julio en Buenos Aires, y contempló, sin conmiseración, esas cuatro paredes sórdidas y húmedas por las que los días pasaban, aterradores, llevándose lo que le quedaba de vida sin que él pudiera resistirse, sin que siquiera lo intentara.&lt;br /&gt;Entonces pensó que, quizá, había llegado el momento. No tenía sentido seguir esperando, y leyendo novelitas policiales de segunda categoría, mientras el tiempo se esfumaba; no podía permitir que sus fuerzas se agotaran ni que se le terminaran de ablandar los músculos que habían desarrollado sus brazos y sus manos después de tantos años de manipular maderas.&lt;br /&gt;Se dirigió al lavatorio y se miró en el espejo, sólo por un segundo, como evitando detenerse en los profundos surcos de la frente, en la palidez de su piel, en la casi tangible vacuidad de su mirada, o acaso simplemente tratando de huir de sus propios ojos, que lo hubieran observado acusadoramente, quizá con sorna también, para indicarle que estaba perdido, que jamás haría algo grande porque sus proyectos, siempre, habían habitado más el campo de los sueños imposibles que los terrenos de la realidad. Se alejó del espejo, disgustado, se encasquetó el viejo y manchado sombrero de fieltro y salió al pasillo, conmovido y asombrado por el odio que sentía.&lt;br /&gt;Luego de comprobar que todas las puertas estaban cerradas, bajó por la escalera sin apuro, luchando por serenarse. En el piso inferior se detuvo, vigilante, pegado a la pared, mirando la puerta de un departamento, dispuesto a esperar. Así estuvo no supo cuánto tiempo, con la mente despejada, tan en blanco como una cucaracha de panadería, hasta que se abrió la puerta y una joven de enormes ojos negros, menuda y perfumada, se asomó al pasillo.&lt;br /&gt;Ella lo miró, extrañada. "Hola, señor Serrano", le dijo, con una breve sonrisa. "Buen día, señorita Aída", contestó él, acercándose un paso, alzando una mano enguantada y sin dejar de mirarla a los ojos. La muchacha cerró la puerta y pasó a su lado, deteniéndose junto a las rejas del ascensor. Apretó el botón y una pequeña luz roja se encendió sobre su dedo. Serrano, súbitamente tembloroso, la observó con los ojos fijos en la mano que ahora tomaba la manija de la puerta acordeonada y empezó a silbar un tenue, atónico soplido entrecortado.&lt;br /&gt;"¿Le pasa algo, señor Serrano?".&lt;br /&gt;"No..., no, m'hija, nada. No pasa nada", dijo él. Se dio vuelta y subió hasta su piso, por la escalera. Antes de abrir la puerta de su departamento supo que era, definitivamente, un pobre tipo. Su sueño de hacer algo grande, algún día, le parecía lejano, inimaginable como la cara de Dios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mempo Giardinelli&lt;/strong&gt;, escritor y periodista, nació en Resistencia, Chaco en 1947&lt;br /&gt;data literatura.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-109052899764136910?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/109052899764136910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/109052899764136910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_07_01_archive.html#109052899764136910' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-108966823547629743</id><published>2004-07-12T14:20:00.000-07:00</published><updated>2004-07-12T14:37:15.476-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;20 pemas de amor y La canción desesperada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1 Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega.&lt;br /&gt;Mi cuerpo de labriego salvaje te socava&lt;br /&gt;y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.&lt;br /&gt;Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros&lt;br /&gt;y en mí la noche entraba su invasión poderosa.&lt;br /&gt;Para sobrevivirme te forjé como un arma,&lt;br /&gt;como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.&lt;br /&gt;Pero cae la hora de la venganza, y te amo.&lt;br /&gt;Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.&lt;br /&gt;Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!&lt;br /&gt;Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!&lt;br /&gt;Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.&lt;br /&gt;Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!&lt;br /&gt;Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,&lt;br /&gt;y la fatiga sigue, y el dolor infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 En su llama mortal la luz te envuelve.&lt;br /&gt;Absorta, pálida doliente, así situada&lt;br /&gt;contra las viejas hélices del crepúsculo&lt;br /&gt;que en torno a ti da vueltas.&lt;br /&gt;Muda, mi amiga,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sola en lo solitario de esta hora de muertes&lt;br /&gt;y llena de las vidas del fuego,&lt;br /&gt;pura heredera del día destruido.&lt;br /&gt;Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.&lt;br /&gt;De la noche las grandes raíces&lt;br /&gt;crecen de súbito desde tu alma,&lt;br /&gt;y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,&lt;br /&gt;de modo que un pueblo pálido y azul&lt;br /&gt;de ti recién nacido se alimenta.&lt;br /&gt;Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava&lt;br /&gt;del círculo que en negro y dorado sucede:&lt;br /&gt;erguida, trata y logra una creación tan viva&lt;br /&gt;que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,&lt;br /&gt;lento juego de luces, campana solitaria,&lt;br /&gt;crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,&lt;br /&gt;caracola terrestre, en ti la tierra canta!&lt;br /&gt;En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye&lt;br /&gt;como tú lo desees y hacia donde tú quieras.&lt;br /&gt;Márcame mi camino en tu arco de esperanza&lt;br /&gt;y soltaré en delirio mi bandada de flechas.&lt;br /&gt;En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla&lt;br /&gt;y tu silencio acosa mis horas perseguidas,&lt;br /&gt;y eres tú con tus brazos de piedra transparente&lt;br /&gt;donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.&lt;br /&gt;Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla&lt;br /&gt;en el atardecer resonante y muriendo!&lt;br /&gt;Así en horas profundas sobre los campos he visto&lt;br /&gt;doblarse las espigas en la boca del viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Es la mañana llena de tempestad&lt;br /&gt;en el corazón del verano.&lt;br /&gt;Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,&lt;br /&gt;el viento las sacude con sus viajeras manos.&lt;br /&gt;Innumerable corazón del viento&lt;br /&gt;latiendo sobre nuestro silencio enamorado.&lt;br /&gt;Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,&lt;br /&gt;como una lengua llena de guerras y de cantos.&lt;br /&gt;Viento que lleva en rápido robo la hojarasca&lt;br /&gt;y desvía las flechas latientes de los pájaros.&lt;br /&gt;Viento que la derriba en ola sin espuma&lt;br /&gt;y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.&lt;br /&gt;Se rompe y se sumerge su volumen de besos&lt;br /&gt;combatido en la puerta del viento del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 Para que tú me oigas&lt;br /&gt;mis palabras&lt;br /&gt;se adelgazan a veces&lt;br /&gt;como las huellas de las gaviotas en las playas.&lt;br /&gt;Collar, cascabel ebrio&lt;br /&gt;para tus manos suaves como las uvas.&lt;br /&gt;Y las miro lejanas mis palabras.&lt;br /&gt;Más que mías son tuyas.&lt;br /&gt;Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.&lt;br /&gt;Ellas trepan así por las paredes húmedas.&lt;br /&gt;Eres tú la culpable de este juego sangriento.&lt;br /&gt;Ellas están huyendo de mi guarida oscura.&lt;br /&gt;Todo lo llenas tú, todo lo llenas.&lt;br /&gt;Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,&lt;br /&gt;y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.&lt;br /&gt;Ahora quiero que digan lo que quiero decirte&lt;br /&gt;para que tú las oigas como quiero que me oigas.&lt;br /&gt;El viento de la angustia aún las suele arrastrar.&lt;br /&gt;Huracanes de sueños aún a veces las tumban.&lt;br /&gt;Escuchas otras voces en mi voz dolorida.&lt;br /&gt;Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.&lt;br /&gt;Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.&lt;br /&gt;Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.&lt;br /&gt;Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.&lt;br /&gt;Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.&lt;br /&gt;Voy haciendo de todas un collar infinito&lt;br /&gt;para tus blancas manos, suaves como las uvas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6 Te recuerdo como eras en el último otoño.&lt;br /&gt;Eras la boina gris y el corazón en calma.&lt;br /&gt;En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.&lt;br /&gt;Y las hojas caían en el agua de tu alma.&lt;br /&gt;Apegada a mis brazos como una enredadera,&lt;br /&gt;las hojas recogían tu voz lenta y en calma.&lt;br /&gt;Hoguera de estupor en que mi sed ardía.&lt;br /&gt;Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.&lt;br /&gt;Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:&lt;br /&gt;boina gris, voz de pájaro y corazón de casa&lt;br /&gt;hacia donde emigraban mis profundos anhelos&lt;br /&gt;y caían mis besos alegres como brasas.&lt;br /&gt;Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.&lt;br /&gt;Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!&lt;br /&gt;Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.&lt;br /&gt;Hojas secas de otoño giraban en tu alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7 Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes&lt;br /&gt;a tus ojos oceánicos.&lt;br /&gt;Allí se estira y arde en la más alta hoguera&lt;br /&gt;mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.&lt;br /&gt;Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes&lt;br /&gt;que olean como el mar a la orilla de un faro.&lt;br /&gt;Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,&lt;br /&gt;de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.&lt;br /&gt;Inclinado en las tardes echo mis tristes redes&lt;br /&gt;a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.&lt;br /&gt;Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas&lt;br /&gt;que centellean como mi alma cuando te amo.&lt;br /&gt;Galopa la noche en su yegua sombría&lt;br /&gt;desparramando espigas azules sobre el campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8 Abeja blanca zumbas—ebria de miel—en mi alma&lt;br /&gt;y te tuerces en lentas espirales de humo.&lt;br /&gt;Soy el desesperado, la palabra sin ecos,&lt;br /&gt;el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.&lt;br /&gt;Ultima amarra, cruje en ti mi ansiedad última.&lt;br /&gt;En mi tierra desierta eres la última rosa.&lt;br /&gt;Ah silenciosa!&lt;br /&gt;Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.&lt;br /&gt;Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.&lt;br /&gt;Tienes ojos profundos donde la noche alea.&lt;br /&gt;Frescos brazos de flor y regazo de rosa.&lt;br /&gt;Se parecen tus senos a los caracoles blancos.&lt;br /&gt;Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.&lt;br /&gt;Ah silenciosa!&lt;br /&gt;He aquí la soledad de donde estás ausente.&lt;br /&gt;Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.&lt;br /&gt;El agua anda descalza por las calles mojadas.&lt;br /&gt;De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.&lt;br /&gt;Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.&lt;br /&gt;Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.&lt;br /&gt;Ah silenciosa!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9 Ebrio de trementina y largos besos,&lt;br /&gt;estival, el velero de las rosas dirijo,&lt;br /&gt;torcido hacia la muerte del delgado día,&lt;br /&gt;cimentado en el sólido frenesí marino.&lt;br /&gt;Pálido y amarrado a mi agua devorante&lt;br /&gt;cruzo en el agrio olor del clima descubierto,&lt;br /&gt;aún vestido de gris y sonidos amargos,&lt;br /&gt;y una cimera triste de abandonada espuma.&lt;br /&gt;Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,&lt;br /&gt;lunar, solar, ardiente y frío, repentino,&lt;br /&gt;dormido en la garganta de las afortunadas&lt;br /&gt;islas blancas y dulces como caderas frescas.&lt;br /&gt;Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos&lt;br /&gt;locamente cargado de eléctricas gestiones,&lt;br /&gt;de modo heroico dividido en sueños&lt;br /&gt;y embriagadoras rosas practicándose en mí.&lt;br /&gt;Aguas arriba, en medio de las olas externas,&lt;br /&gt;tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos&lt;br /&gt;como un pez infinitamente pegado a mi alma&lt;br /&gt;rápido y lento en la energía subceleste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10 Hemos perdido aun este crepúsculo.&lt;br /&gt;Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas&lt;br /&gt;mientras la noche azul caía sobre el mundo.&lt;br /&gt;He visto desde mi ventana&lt;br /&gt;la fiesta del poniente en los cerros lejanos.&lt;br /&gt;A veces como una moneda&lt;br /&gt;se encendía un pedazo de sol entre mis manos.&lt;br /&gt;Yo te recordaba con el alma apretada&lt;br /&gt;de esa tristeza que tú me conoces.&lt;br /&gt;Entonces, dónde estabas?&lt;br /&gt;Entre qué gentes?&lt;br /&gt;Diciendo qué palabras?&lt;br /&gt;Por qué se me vendrá todo el amor de golpe&lt;br /&gt;cuando me siento triste, y te siento lejana?&lt;br /&gt;Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,&lt;br /&gt;y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.&lt;br /&gt;Siempre, siempre te alejas en las tardes&lt;br /&gt;hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11 Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas&lt;br /&gt;la mitad de la luna.&lt;br /&gt;Girante, errante noche, la cavadora de ojos.&lt;br /&gt;A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.&lt;br /&gt;Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.&lt;br /&gt;Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,&lt;br /&gt;mi corazón da vueltas como un volante loco.&lt;br /&gt;Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,&lt;br /&gt;a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.&lt;br /&gt;Quejumbre, tempestad, remolino de furia,&lt;br /&gt;cruza encima de mi corazón, sin detenerte.&lt;br /&gt;Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.&lt;br /&gt;Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.&lt;br /&gt;Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.&lt;br /&gt;Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.&lt;br /&gt;Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,&lt;br /&gt;ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.&lt;br /&gt;Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,&lt;br /&gt;es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.&lt;br /&gt;Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas&lt;br /&gt;para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.&lt;br /&gt;Ay seguir el camino que se aleja de todo,&lt;br /&gt;donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,&lt;br /&gt;con sus ojos abiertos entre el rocío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12 Para mi corazón basta tu pecho,&lt;br /&gt;para tu libertad bastan mis alas.&lt;br /&gt;Desde mi boca llegará hasta el cielo&lt;br /&gt;lo que estaba dormido sobre tu alma.&lt;br /&gt;Es en ti la ilusión de cada día.&lt;br /&gt;Llegas como el rocío a las corolas.&lt;br /&gt;Socavas el horizonte con tu ausencia.&lt;br /&gt;Eternamente en fuga como la ola.&lt;br /&gt;He dicho que cantabas en el viento&lt;br /&gt;como los pinos y como los mástiles.&lt;br /&gt;Como ellos eres alta y taciturna.&lt;br /&gt;Y entristeces de pronto, como un viaje.&lt;br /&gt;Acogedora como un viejo camino.&lt;br /&gt;Te pueblan ecos y voces nostálgicas.&lt;br /&gt;Yo desperté y a veces emigran y huyen&lt;br /&gt;pájaros que dormían en tu alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13 He ido marcando con cruces de fuego&lt;br /&gt;el atlas blanco de tu cuerpo.&lt;br /&gt;Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.&lt;br /&gt;En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.&lt;br /&gt;Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,&lt;br /&gt;muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.&lt;br /&gt;Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.&lt;br /&gt;El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.&lt;br /&gt;Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.&lt;br /&gt;La soledad cruzada de sueño y de silencio.&lt;br /&gt;Acorralado entre el mar y la tristeza.&lt;br /&gt;Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.&lt;br /&gt;Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.&lt;br /&gt;Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.&lt;br /&gt;Así como las redes no retienen el agua.&lt;br /&gt;Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.&lt;br /&gt;Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.&lt;br /&gt;Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.&lt;br /&gt;Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.&lt;br /&gt;Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.&lt;br /&gt;Triste ternura mía, qué te haces de repente?&lt;br /&gt;Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío&lt;br /&gt;mi corazón se cierra como una flor nocturna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14 Juegas todos los días con la luz del universo.&lt;br /&gt;Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.&lt;br /&gt;Eres más que esta blanca cabecita que aprieto&lt;br /&gt;como un racimo entre mis manos cada día.&lt;br /&gt;A nadie te pareces desde que yo te amo.&lt;br /&gt;Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.&lt;br /&gt;Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?&lt;br /&gt;Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.&lt;br /&gt;De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.&lt;br /&gt;El cielo es una red cuajada de peces sombríos.&lt;br /&gt;Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.&lt;br /&gt;Se desviste la lluvia.&lt;br /&gt;Pasan huyendo los pájaros.&lt;br /&gt;El viento. El viento.&lt;br /&gt;Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.&lt;br /&gt;El temporal arremolina hojas oscuras&lt;br /&gt;y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.&lt;br /&gt;Tú estás aquí. Ah tú no huyes.&lt;br /&gt;Tú me responderás hasta el último grito.&lt;br /&gt;Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.&lt;br /&gt;Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.&lt;br /&gt;Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,&lt;br /&gt;y tienes hasta los senos perfumados.&lt;br /&gt;Mientras el viento triste galopa matando mariposas&lt;br /&gt;yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.&lt;br /&gt;Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,&lt;br /&gt;a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.&lt;br /&gt;Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos&lt;br /&gt;y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.&lt;br /&gt;Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.&lt;br /&gt;Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.&lt;br /&gt;Hasta te creo dueña del universo.&lt;br /&gt;Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,&lt;br /&gt;avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.&lt;br /&gt;Quiero hacer contigo&lt;br /&gt;lo que la primavera hace con los cerezos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15 Me gustas cuando callas porque estás como ausente,&lt;br /&gt;y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.&lt;br /&gt;Parece que los ojos se te hubieran volado&lt;br /&gt;y parece que un beso te cerrara la boca.&lt;br /&gt;Como todas las cosas están llenas de mi alma&lt;br /&gt;emerges de las cosas, llena del alma mía.&lt;br /&gt;Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,&lt;br /&gt;y te pareces a la palabra melancolía.&lt;br /&gt;Me gustas cuando callas y estás como distante.&lt;br /&gt;Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.&lt;br /&gt;Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:&lt;br /&gt;déjame que me calle con el silencio tuyo.&lt;br /&gt;Déjame que te hable también con tu silencio&lt;br /&gt;claro como una lámpara, simple como un anillo.&lt;br /&gt;Eres como la noche, callada y constelada.&lt;br /&gt;Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.&lt;br /&gt;Me gustas cuando callas porque estás como ausente.&lt;br /&gt;Distante y dolorosa como si hubieras muerto.&lt;br /&gt;Una palabra entonces, una sonrisa bastan.&lt;br /&gt;Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16 Paráfrasis a R. Tagore&lt;br /&gt;En mi cielo al crepúsculo eres como una nube&lt;br /&gt;y tu color y forma son como yo los quiero.&lt;br /&gt;Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,&lt;br /&gt;y viven en tu vida mis infinitos sueños.&lt;br /&gt;La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,&lt;br /&gt;el agrio vino mío es más dulce en tus labios:&lt;br /&gt;oh segadora de mi canción de atardecer,&lt;br /&gt;cómo te sienten mía mis sueños solitarios!&lt;br /&gt;Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa&lt;br /&gt;de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.&lt;br /&gt;Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo&lt;br /&gt;estanca como el agua tu mirada nocturna.&lt;br /&gt;En la red de mi música estás presa, amor mío,&lt;br /&gt;y mis redes de música son anchas como el cielo.&lt;br /&gt;Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.&lt;br /&gt;En tus ojos de luto comienza el país del sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17 Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.&lt;br /&gt;Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.&lt;br /&gt;Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,&lt;br /&gt;enterrando lámparas.&lt;br /&gt;Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!&lt;br /&gt;Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,&lt;br /&gt;molinero taciturno,&lt;br /&gt;se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.&lt;br /&gt;Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.&lt;br /&gt;Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.&lt;br /&gt;Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.&lt;br /&gt;El grito frente al mar, entre las piedras,&lt;br /&gt;corriendo libre, loco, en el vaho del mar.&lt;br /&gt;La furia triste, el grito, la soledad del mar.&lt;br /&gt;Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.&lt;br /&gt;Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla&lt;br /&gt;de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.&lt;br /&gt;Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.&lt;br /&gt;Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.&lt;br /&gt;Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.&lt;br /&gt;Y mi alma baila herida de virutas de fuego.&lt;br /&gt;Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?&lt;br /&gt;Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,&lt;br /&gt;hora mía entre todas!&lt;br /&gt;Bocina en que el viento pasa cantando.&lt;br /&gt;Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.&lt;br /&gt;Sacudida de todas las raíces,&lt;br /&gt;asalto de todas las olas!&lt;br /&gt;Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.&lt;br /&gt;Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.&lt;br /&gt;¿Quién eres tú, quién eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18 Aquí te amo.&lt;br /&gt;En los oscuros pinos se desenreda el viento.&lt;br /&gt;Fosforece la luna sobre las aguas errantes.&lt;br /&gt;Andan días iguales persiguiéndose.&lt;br /&gt;Se desciñe la niebla en danzantes figuras.&lt;br /&gt;Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.&lt;br /&gt;A veces una vela. Altas, altas estrellas.&lt;br /&gt;O la cruz negra de un barco.&lt;br /&gt;Solo.&lt;br /&gt;A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.&lt;br /&gt;Suena, resuena el mar lejano.&lt;br /&gt;Este es un puerto.&lt;br /&gt;Aquí te amo.&lt;br /&gt;Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.&lt;br /&gt;Te estoy amando aún entre estas frías cosas.&lt;br /&gt;A veces van mis besos en esos barcos graves,&lt;br /&gt;que corren por el mar hacia donde no llegan.&lt;br /&gt;Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.&lt;br /&gt;Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.&lt;br /&gt;Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.&lt;br /&gt;Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.&lt;br /&gt;Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.&lt;br /&gt;Pero la noche llega y comienza a cantarme.&lt;br /&gt;La luna hace girar su rodaje de sueño.&lt;br /&gt;Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.&lt;br /&gt;Y como yo te amo, los pinos en el viento,&lt;br /&gt;quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19 Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,&lt;br /&gt;el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,&lt;br /&gt;hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos&lt;br /&gt;y tu boca que tiene la sonrisa del agua.&lt;br /&gt;Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras&lt;br /&gt;de la negra melena, cuando estiras los brazos.&lt;br /&gt;Tú juegas con el sol como con un estero&lt;br /&gt;y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.&lt;br /&gt;Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.&lt;br /&gt;Todo de ti me aleja, como del mediodía.&lt;br /&gt;Eres la delirante juventud de la abeja,&lt;br /&gt;la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.&lt;br /&gt;Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,&lt;br /&gt;y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.&lt;br /&gt;Mariposa morena dulce y definitiva&lt;br /&gt;como el trigal y el sol, la amapola y el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20 Puedo escribir los versos más tristes esta noche.&lt;br /&gt;Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,&lt;br /&gt;y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.&lt;br /&gt;El viento de la noche gira en el cielo y canta.&lt;br /&gt;Puedo escribir los versos más tristes esta noche.&lt;br /&gt;Yo la quise, y a veces ella también me quiso.&lt;br /&gt;En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.&lt;br /&gt;La besé tantas veces bajo el cielo infinito.&lt;br /&gt;Ella me quiso, a veces yo también la quería.&lt;br /&gt;Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.&lt;br /&gt;Puedo escribir los versos más tristes esta noche.&lt;br /&gt;Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.&lt;br /&gt;Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.&lt;br /&gt;Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.&lt;br /&gt;Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.&lt;br /&gt;La noche está estrellada y ella no está conmigo.&lt;br /&gt;Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.&lt;br /&gt;Mi alma no se contenta con haberla perdido.&lt;br /&gt;Como para acercarla mi mirada la busca.&lt;br /&gt;Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.&lt;br /&gt;La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.&lt;br /&gt;Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.&lt;br /&gt;Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.&lt;br /&gt;Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.&lt;br /&gt;De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.&lt;br /&gt;Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.&lt;br /&gt;Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.&lt;br /&gt;Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.&lt;br /&gt;Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,&lt;br /&gt;mi alma no se contenta con haberla perdido.&lt;br /&gt;Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,&lt;br /&gt;y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción desesperada&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.&lt;br /&gt;El río anuda al mar su lamento obstinado.&lt;br /&gt;Abandonado como los muelles en el alba.&lt;br /&gt;Es la hora de partir, ¡oh abandonado!&lt;br /&gt;Sobre mi corazón llueven frías corolas.&lt;br /&gt;¡Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!&lt;br /&gt;En ti se acumularon las guerras y los vuelos.&lt;br /&gt;De ti alzaron las alas los pájaros del canto.&lt;br /&gt;Todo te lo tragaste, como la lejanía.&lt;br /&gt;Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!&lt;br /&gt;Era la alegre hora del asalto y el beso.&lt;br /&gt;La hora del estupor que ardía como un faro.&lt;br /&gt;Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,&lt;br /&gt;turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!&lt;br /&gt;En la infancia de niebla mi alma alada y herida.&lt;br /&gt;Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!&lt;br /&gt;Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.&lt;br /&gt;Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!&lt;br /&gt;Hice retroceder la muralla de sombra,&lt;br /&gt;anduve más allá del deseo y del acto.&lt;br /&gt;Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,&lt;br /&gt;a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.&lt;br /&gt;Como un vaso albergaste la infinita ternura,&lt;br /&gt;y el infinito olvido te trizó como a un vaso.&lt;br /&gt;Era la negra, negra soledad de las islas,&lt;br /&gt;y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.&lt;br /&gt;Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.&lt;br /&gt;Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.&lt;br /&gt;Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme&lt;br /&gt;en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!&lt;br /&gt;Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,&lt;br /&gt;el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.&lt;br /&gt;Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,&lt;br /&gt;aún los racimos arden picoteados de pájaros.&lt;br /&gt;Oh la boca mordida, oh los besados miembros,&lt;br /&gt;oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.&lt;br /&gt;Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo&lt;br /&gt;en que nos anudamos y nos desesperamos.&lt;br /&gt;Y la ternura, leve como el agua y la harina.&lt;br /&gt;Y la palabra apenas comenzada en los labios.&lt;br /&gt;Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,&lt;br /&gt;y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!&lt;br /&gt;¡Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,&lt;br /&gt;qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!&lt;br /&gt;De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.&lt;br /&gt;De pie como un marino en la proa de un barco.&lt;br /&gt;Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.&lt;br /&gt;¡Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.&lt;br /&gt;Pálido buzo ciego, desventurado hondero,&lt;br /&gt;descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!&lt;br /&gt;Es la hora de partir, la dura y fría hora&lt;br /&gt;que la noche sujeta a todo horario.&lt;br /&gt;El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.&lt;br /&gt;Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.&lt;br /&gt;Abandonado como los muelles en el alba.&lt;br /&gt;Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.&lt;br /&gt;Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.&lt;br /&gt;Es la hora de partir. ¡Oh abandonado!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pablo Neruda&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-108966823547629743?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108966823547629743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108966823547629743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_07_01_archive.html#108966823547629743' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-108930779870920223</id><published>2004-07-08T10:27:00.000-07:00</published><updated>2004-07-08T10:29:58.710-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;Dilemas del progresista  &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; Cuando en los ‘70 una persona decía que tenía un pensamiento revolucionario se entendía lo que quería decir. Pero ahora, cuando alguien dice que es progresista, son más las dudas que las claridades y si quiere avanzar en esa definición lo más seguro es que se meta en un berenjenal. Por ejemplo, numerosos columnistas de los medios especializados en economía consideran que son progresistas, están con el progreso económico que para ellos equivale, en forma excluyente, al progreso de la sociedad. Y tienen una mirada desdeñosa hacia quienes no coinciden con ellos, a quienes critican ya no por “izquierdistas”, “socializantes” o “estatistas”, sino por “jurásicos” o “cavernícolas”. Ellos se dicen progresistas y resulta que los que tienen un dejo social en su discurso, son conservadores y anacrónicos.&lt;br /&gt;Es un lío. La derecha ahora quiere ser izquierda y mandar la izquierda a la derecha, promoviendo la lógica gerencial empresaria más vulgar al rango de paradigma ideológico. Tiene el poder económico, presiona al poder político y quiere que, además, la aplaudan y se lo agradezcan. &lt;br /&gt;Chávez en Venezuela es un militar jurásico porque es populista, afirman. Ellos tienen el poder económico y a la gente sólo le queda la posibilidad de participar y presionar. Pero si lo hace, los acusan de populistas, una categoría que el Departamento de Estado ya incorporó a su lista de ultrajes y blasfemias. La oposición a Chávez hace manifestaciones agresivas y es una demostración democrática. Pero si el pueblo se moviliza para apoyar a Chávez, eso es populismo.&lt;br /&gt;Populista es también quien escucha los reclamos sociales y trata de darles alguna respuesta. Un gobernante serio es el que les explica a los hambrientos que deben tener paciencia porque para darles de comer debería recortar las ganancias de las empresas y eso debilitaría los estímulos del mercado. O sea, y como todos saben, si esa gente come, habría menos inversión externa porque la ganancia estaría más repartida.&lt;br /&gt;En esta misma línea, otra categoría despreciada es el keynesiano. Se la aplican a los gobernantes que, sin hacer discursos programáticos ni convocar a grandes movilizaciones, intentan racionalizar la economía desde el Estado. Un keynesiano es un populista inminente. Porque se descarta que cuando intente racionalizar la economía sufrirá presiones para impedirlo. Y para neutralizar esas presiones tendrá que convocar el respaldo popular.&lt;br /&gt;Esta trasposición implica que un tipo que trata de expresar o incluir las necesidades de las mayorías sea un dinosaurio antediluviano, y los que impulsan los negocios corporativos y la concentración de la riqueza sean progresistas y modernos. &lt;br /&gt;Pero lo más loco de todo es que muchos progresistas de verdad aceptan esas premisas culturales en sus propios universos ideológicos, premisas que en el momento de gobernar los dejarán inermes y sin capacidad de reaccionar. Intentar hacer gobiernos progresistas con paradigmas neoliberales es una forma de perder antes de empezar. &lt;br /&gt;Imbuidos por esa hegemonía tan fuerte del pensamiento neoliberal, una parte de este progresismo real siente antipatía por la organización y la movilización popular. Y no es un desarrollo conceptual genuino, sino la subordinación a esos criterios que se fundan en intereses contrarios. Según ellos, esas formas de hacer política han quedado relegadas a las figuras de caudillos populistas, autoritarios y anacrónicos. En esto coinciden con la derecha neoliberal que trata de presentarse como una propuesta moderna, pero es cierto que también varios teóricos del progresismo europeo califican de esa manera al venezolano Chávez y advierten a Kirchner y a Lula para que no tomen ese camino.&lt;br /&gt;Lula, cuyo gobierno se apoya en el aparato político más importante de Brasil, ha intentado hasta ahora no hacerlo, pero está cada vez más arrinconado. Y a Kirchner le llovieron palos por derecha e izquierda solamente porque algunos de sus ministros asistieron a una reunión de organizaciones piqueteras. &lt;br /&gt;El llamado progresismo expresa en este momento una vaguedad tan grande que hasta los conservadores se llaman progresistas. Y sin embargo es un espacio gravitante. Esa contradicción entre la vaguedad y su peso, implica que se debe una discusión que le permita una visión propia del país y del mundo. Hace poco se había puesto de moda la pregunta “¿qué es ser de izquierda?”. Parecería que lo único claro es cómo ser de derecha. Porque tampoco está claro qué es ser progresista en un país que no es Francia ni Estados Unidos, que tiene una brecha profunda entre ricos y pobres y donde la derecha ha demostrado una voracidad poco ciudadana.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Luis Bruschtein&lt;br /&gt;diario Pag12 &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-108930779870920223?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108930779870920223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108930779870920223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_07_01_archive.html#108930779870920223' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-108569468692826145</id><published>2004-05-27T14:34:00.000-07:00</published><updated>2004-05-27T14:58:47.266-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;De este lado del río&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estabamos los dos solos. El escritor argentino me miraba en silencio, yo también lo miraba sin decir nada. &lt;br /&gt;Estabamos, una vez mas, confundidos. &lt;br /&gt; Mario fumaba sus Gauloises de manera desapasionada. Algo no funcionaba o por lo menos no como nosotros lo presumimos. Nuestra mirada era borrosa. &lt;br /&gt; ¿Que pensas?, me pregunto Mario &lt;br /&gt; Que no entiendo que pasa y creo que vos tampoco. &lt;br /&gt; Tenés razón, yo tampoco comprendo. &lt;br /&gt; ¿Que vamos a hacer? &lt;br /&gt;No lo sé. Le podes preguntas al bachiller Rutolo, lo dije como para hacer una broma. &lt;br /&gt;Excelente idea. Por algo sos el líder.  &lt;br /&gt;Lo dijo serio y convencido que era una buena idea. Mario siempre tenia detrás de sus ojos algo que hablaba de peligro. Se puso de pie y sin decir nada fue hasta la otra habitación. &lt;br /&gt;Quede solo. &lt;br /&gt;Mire la mancha de humedad como buscando inspiración. &lt;br /&gt; Me perdí en formas borrosas y mire poniendo los ojos como cuando uno mira la llama de una vela. &lt;br /&gt;Vi un desierto y un hombre sentado sobre la arena. Me llamo la atención pues no era Junus. &lt;br /&gt;A este era la primera vez que lo veía. Quede a una prudente distancia mirándolo. &lt;br /&gt;Parecía cansado. Mejor dicho daba toda la sensación de estar profundamente aburrido. Miró en dirección al oeste. Se veían allá lejos como relámpagos que viajaban de un punto al otro. &lt;br /&gt;Al poco tiempo me di cuenta que eran disparos de armas muy pesadas. El hombre se dejo caer sobre la arena y quedo mirando el cielo como buscando explicación. Hago lo mismo y esta vez sentí casi de manera concreta el contacto de mi cuerpo con la arena. Fue una sensación extraña. No era como cuando solía tirarme en la arena de la playa de San Bernardo en mis antiguas vacaciones junto al mar, esto era distinto. Parecido pero diferente. Mi cuerpo hacia contacto con la superficie de ese desierto de una manera sutil. La sensación era como que estaba pero no estaba. Aun en ese estado de confusión me sorprendió el cielo. Hubiera jurado que era el cielo de Gire. &lt;br /&gt;El hombre solloza de manera silenciosa en su posición. Sentí una ola de angustia llegar a mí. Me puse de pie de manera rápida buscando protección y me moví como queriendo sacar esa arena de mi alma. El hombre siguió en esa posición sin detectar mi presencia. &lt;br /&gt;Sollozaba de manera queda. La energía del lugar tomó una temperatura elevada. El calor me hizo transpirar. Era de noche y por lo tanto esa temperatura no era del medio ambiente, pertenecía completamente a ese hombre recostado en la arena. &lt;br /&gt;Su desolación era devastadora. &lt;br /&gt;Tuve la intención de acercarme para tratar de consolarlo pero me detuve. &lt;br /&gt;Mire una vez mas el cielo y era magnifico, aun con esas nubes negras era imponente. &lt;br /&gt;Desvié la mirada y di una vuelta completa mirando el horizonte. No era en el oeste solo que se distinguían los disparos. Era por todos lados la misma situación. En los limites había una guerra desatada. &lt;br /&gt;Aquí tengo algo que nos puede orientar, dijo Mario &lt;br /&gt;De manera brusca regrese a la cocina. El escritor tenia en sus manos una serie de papeles viejos. Los desplegó sobre la mesa y los ordeno con una lógica que escapaba a la mía. &lt;br /&gt;¿Que te pasa?, inquirió. &lt;br /&gt; Nada, nada &lt;br /&gt;¿Que te paso?, insistió &lt;br /&gt;Nada. &lt;br /&gt;Mira viejo, la cosa esta difícil y cada dato puede traer una clave para entender la situación, así que dejate de jugar el papel del misterioso. &lt;br /&gt;No serviría de nada que te cuente donde estaba antes de que vos entraras. &lt;br /&gt;No dijo mas nada, se sentó y prendió un cigarrillo. Me miraba con atención creciente. &lt;br /&gt;¿Estabas en otro lado? &lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;¿Donde?&lt;br /&gt;En un desierto.&lt;br /&gt;¿Y que pasaba allí?&lt;br /&gt;Había un hombre llorando y en los limites de ese lugar se veían disparos de armas&lt;br /&gt;pesadas.&lt;br /&gt;¿Hacia calor?&lt;br /&gt;No en el desierto, era de noche, pero el hombre me trasmitía una elevada temperatura. Creo que era su terrible angustia que me llegaba de manera implacable.&lt;br /&gt;¿Era de noche?&lt;br /&gt;Si, ya te lo dije.&lt;br /&gt;Si, ya me lo dijiste.&lt;br /&gt;Mario estaba más raro que de costumbre. Algo le pasaba pero no me daba cuenta que era.&lt;br /&gt;Pensaba, por lo menos eso me parecía, de manera alocada. Algo lo atormentaba.&lt;br /&gt;¿Cómo podes estar en esos lugares?, dijo finalmente.&lt;br /&gt;No lo sé. Solo sé que voy.&lt;br /&gt;Si, no hay dudas, sos el tipo.&lt;br /&gt;No, por favor, no otra vez.&lt;br /&gt;Sí. Tenes que confiar en vos.&lt;br /&gt;Yo confío.&lt;br /&gt;No me jodas  me interrumpió  Vos sabes que no es verdad.&lt;br /&gt;Se paro de manera violenta y tiro una silla al suelo. Estaba bastante descontrolado. Se movía de manera nerviosa. Se puso a golpear la pared ferozmente, yo no atine a nada, lo único que podía hacer era mirarlo.&lt;br /&gt;Estas dando muy poco de vos. La causa necesita que te vacíes en este tiempo que viene.&lt;br /&gt;¿La causa?&lt;br /&gt;No me hagas perder tiempo  estallo a los gritos  No preguntes cosas que no puedo&lt;br /&gt;responder.&lt;br /&gt;Pero.&lt;br /&gt;Estas muy débil aun. Tenes que confiar en vos y en la fuerza que te protege.&lt;br /&gt;Esa frase de película tipo la guerra de las galaxias me tentó un poco, es mas estuve a punto de ponerme a reír, pero me pareció peligroso para mi salud hacerlo.&lt;br /&gt;Yo puedo ayudarte  continuo  en algunas cosas pero el que puede ir y regresar de ese desierto sos vos. La puta madre que lo parió  estallo  ¿Por qué te toco a vos?. La puta madre que lo parió. Me vengo preparando hace años para eso y te tiene que tocar a vos que innegablemente no sabes nada de nada. No los entiendo. No los entiendo.&lt;br /&gt;¿A quien no entendes?&lt;br /&gt;A los que están detrás de las rosas blancas.&lt;br /&gt;¿Como?&lt;br /&gt;No sé mucho más. ¿No te das cuenta que yo no tengo esa habilidad de ir y venir?. Seguramente lo hacen por algún motivo.&lt;br /&gt;Estaba histérico, iba de un lado al otro sin un motivo aparente y golpeaba las paredes. Yo lo veía tratando de calmarse, hacia un esfuerzo sobrehumano para tranquilizarse.&lt;br /&gt;Claro que si. Tiene que haber una razón. Seguro. estaba como enajenado  Es que yo no tengo pasaje de ida y vuelta. Mi boleto es en sentido único y seguramente si voy no vuelvo más. Me protegen.&lt;br /&gt;¿Quiénes te protegen?&lt;br /&gt;No lo sé. ¿Cómo saberlo?. El pueblo del secreto esta detrás de todo esto. Hay un diagrama, eso lo sé. Lo que no se es como y para que esta ese diagrama. Yo solo veo el tejido desde abajo y desde esa posición es imposible ver el dibujo que hay en la alfombra. Solo logro ver desde abajo y por supuesto que no entiendo de que va la cosa. Suerte perra.&lt;br /&gt;Finalmente se sentó. Me miro y en sus ojos había muchos sentimientos mezclados, entre los que logre identificar un odio atroz.&lt;br /&gt;¿Que dicen esos papeles?, me pareció prudente poner un paño frío a la acalorada situación.&lt;br /&gt;Si, tenes razón, una vez mas tener razón, tenemos que calmarnos.&lt;br /&gt;Mario respiro de manera profunda buscando una tranquilidad que no tenia.&lt;br /&gt;Regreso a los papeles y me llamo con un ligero movimiento de cabeza. Fui y vi unos dibujos casi infantiles. Eso había en los papeles, diseños y letras des prolijas.&lt;br /&gt;Este es el plano que el bachiller me dijo que tenia que mostrarte.&lt;br /&gt;¿El bachiller me conoce?&lt;br /&gt;No a vos en persona. Me dijo que cuando conociera al tipo tenia que mostrarle esto y vos, a pesar tuyo, sos el tipo.&lt;br /&gt;No quise discutir ese punto, no era mi intención echar leña al fuego que consumía interiormente al escritor argentino. Mire los papeles y no entendí nada.&lt;br /&gt;Él me miraba y comprendía lo que me pasaba, sacudía la cabeza y miraba al techo, yo también sabia lo que le pasaba.&lt;br /&gt;Me podes explicar, le pedí.&lt;br /&gt;Si. Acordate que todo esto es como un juego de metáforas, de mitos y leyendas puestos en movimiento. Es un juego. Son todos juegos de la mente.&lt;br /&gt;Mario respiro, me miro y en mi expresión vio el total y absoluto despiste que me dominaba. Prendió otro cigarrillo y dijo&lt;br /&gt;El signo de nuestro tiempo es lo incierto. Esto se podría definir con una palabra: crisis. Si miramos el ideograma chino que representa esta noción, vemos que esta formado por dos ideogramas, uno significa peligro y el otro oportunidad. Uno navega en este rio tormentoso que es el presente. Estos papeles  señalo los que estaban sobre la mesa  están hechos para ser utilizados como una guía hacia el limite de las fronteras.&lt;br /&gt;¿Para que hay que llegar a esas fronteras?&lt;br /&gt;Para trascenderlas. Cuando uno llega a las fronteras  lo dijo mirándome fijamente a los ojos  tiene pocas opciones. Uno puede huir y repetir viejas formulas o puede trascender las fronteras.&lt;br /&gt;¿Me estas tratando de decir algo?&lt;br /&gt;Si. ¿No te pensaste nunca que quizás existen otros horizontes que no logramos ver?&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;Todo esta cambiando de manera vertiginosa. La progresión es trigonométrica y esta aceleración genera una sensación de descontrol. Pero siempre que hay una pregunta correcta hay una respuesta. Eso dicen los que saben. Por ejemplo la física cuántica nos presenta el mundo material como inestable, al contrario de lo que afirmaba la física clásica. Estamos en la época donde se afirma el "principio de incertidumbre". Este principio tiene consecuencias muy molestas para nuestra concepción del mundo. Según esta teoría no podemos ver el universo físico tal como esta por que somos parte de él. La objetividad no es posible. La realidad debe estar entendida como un todo que esta cambiando permanente.&lt;br /&gt;Pero, todo esto que decís.&lt;br /&gt;¿Que?&lt;br /&gt;Es que. Quiero decir. Vos sabes mucho mas que yo.&lt;br /&gt;Si, lo dijo suspirando.&lt;br /&gt;Entonces.&lt;br /&gt;¿Que?&lt;br /&gt;¿Por que no sos vos el tipo?&lt;br /&gt;Quizás por eso mismo. Porque sé mucho. Vos sos el tipo&lt;br /&gt;Me da un poco de miedo ser el tipo.&lt;br /&gt;Tenes que pasar las fronteras.&lt;br /&gt;¿Como?&lt;br /&gt;El bachiller dice que lo que impide creer que pasar las fronteras es posible, es pensar que es imposible. Si tenemos una creencia limitada no podremos ver mas allá de esas murallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira Mario es muy interesante lo que decís, pero.&lt;br /&gt;¿Pero que?&lt;br /&gt;Yo solo quiero salvar a mis amigos. Sé que están prisioneros porque vi cuando los secuestraban y creo intuir que están en alguna parte de París y.&lt;br /&gt;Ya sé  me interrumpió de malas maneras. Ya sé. Tu mirada te llega hasta la nariz.&lt;br /&gt;Si. Si queres verlo de esa manera. Yo sé que es casi seguro que voy a morir en el intento pero no puedo hacer otra cosa. No puedo dejar de hacerlo pues tengo que ayudar a mis amigos. El Flaco, Jesus, Pipita y Ella estan prisioneros...&lt;br /&gt;¿Lo haces por la amistad, el amor?&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;¿ Y decís que eso es todo?&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;Idiota, cretino. Si yo pudiera hacer eso seguramente seria el tipo. Que hay mejor que luchar por el amor y la amistad.&lt;br /&gt;Es que no puedo hacer otra cosa.&lt;br /&gt;Deja de explicarte. Deja de disculparte.&lt;br /&gt;No entendes.&lt;br /&gt;Si, te entiendo. Intelectualmente te entiendo pero en mi corazón hay tanta herrumbre que solo puedo entender con la razón. Y, si. Ellos saben más.&lt;br /&gt;Se detuvo un momento. Sentía en su interior una batalla terrible desatarse. Los músculos tensos de su cara lograban desfigurarlo. No sabia que pensaba pero era una tormenta terrible la que lo desbastaba interiormente. Yo no sabia que hacer. Quizás lo mejor fuera que salga a caminar. Sin decir nada enfile en dirección a la puerta de salida. Él fue de manera enloquecida sobre la puerta y la cerro con fuerza. Me miro con una furia incontrolable. En el fondo de sus ojos leí mi muerte. Mario transpiraba y respiraba de manera desesperada buscando calmarse. Avanzo un paso en mi dirección y sentí que me iba a matar allí mismo. No podía huir. Saco, de un costado oscuro de la casa, un palo enorme. No podía creerlo, después de haber sobrevivido a los torturadores de siempre iba a terminar masacrado por un sucio escritor argentino.&lt;br /&gt;Alzo el palo para golpearme. Sentía en él la lucha. Lo mire a los ojos y creí ver en el fondo de los mismos, muy en el fondo, una rosa blanca.&lt;br /&gt;Ayudame, le dije. Ayudame a salvar a mis amigos. Ayudame a salvarla a Ella. Sin mí ellos están irremediablemente perdidos. No les hagas eso a ellos. Ayudalos ayudándome.&lt;br /&gt;Mario finalmente dejo el palo en medio de temblores en todo el cuerpo. Se sentó y prendió otro cigarrillo.&lt;br /&gt;Hijo de puta  me dijo a los gritos  no me pediste por vos, me pediste por tus amigos. Hijo de puta.&lt;br /&gt;Termino por calmarse, su respiración recobro un ritmo bastante armónico.&lt;br /&gt;Nos mirábamos en silencio. Se levanto, tomo una silla y la destrozo contra la pared.&lt;br /&gt;Ahora si  me dijo sonriendo  Ahora estoy mejor.&lt;br /&gt;Su sonrisa no era muy clara. Mire la silla destrozada y sentí un alivio enorme de seguir de este lado del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Morales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;el texto me lo envió un amigo en común, el Sr.Leonardo Odierna &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-108569468692826145?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108569468692826145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108569468692826145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_05_01_archive.html#108569468692826145' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-108214258937892624</id><published>2004-04-16T12:09:00.000-07:00</published><updated>2004-04-16T12:30:21.546-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;El lenguaje y sus trampas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*Baltasar Garzón&lt;br /&gt;España, 19 de marzo del 2004.&lt;br /&gt;Durante milenios las palabras encerraban los secretos del nacimiento y de la muerte, del éxito y del fracaso, de la vida y de todas sus posibilidades. Los problemas, sin embargo, aparecen cuando comienza a cuestionarse la representación de los hechos desde el universo del lenguaje. Llegamos así a una primera e inquietante conclusión: las palabras nunca son inocentes o cristalinas, constituyen una realidad compleja. Están sumergidas en un conjunto de relaciones que si son guiadas por la mala fe o por una intención torcida desvían su sentido, alteran su contenido y pervierten su significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surge así el lenguaje como arma política, que en vez de incluir, excluye; en vez de aglutinar, separa; en vez de sumar, resta; en vez de agrupar, dispersa; en vez de permitir, censura, y en vez de ayudar, traiciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder de las palabras, en su lado oscuro, se desarrolla a través de un entramado expansivo y totalitario que pretende imponer el dominio del significante sobre el significado. De esta manera, el primero, en manos de un poder interesado y corporativo, borra el sentido de lo real, deforma el orden social y político y facilita la manipulación y el engaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos detenemos a observar esa realidad veremos con estupor de qué manera las palabras pronunciadas desde el poder, dueño del capital lingüístico y simbólico, traicionan y derriban lo que decimos y hasta lo que pensamos. El sentido de la responsabilidad y del compromiso, de la seriedad, de la firmeza, se han perdido irremediablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este mercado lingüístico, las reglas del discurso gobiernan lo que se dice y queda sin decir e identifican a los que pueden hablar con autoridad y a los que sólo deben escuchar y callar. El discurso verbal dominante en la clase política determina lo que cuenta como verdadero y relevante, lo que se debe hablar y lo que debe ser disimulado u ocultado. Así, el poder protege la forma de pensar y actuar de los ciudadanos al informar y modelar nuestra psique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El truco es de sobra conocido: un ejército de lexicógrafos al servicio del poder nos vende, "desplazados" por deportados o expulsados, "daños colaterales" por víctimas civiles, "valla de seguridad" por muro de la vergüenza, "ayuda humanitaria" por ocupación militar en toda regla o "movimiento de liberación nacional" por terrorismo. Y esto ocurre para acomodar armoniosamente la realidad a la visión de cada una de las partes dentro de lo que se entiende como políticamente correcto. Las palabras, así utilizadas, esconden la realidad o en el peor de los casos consuman su muerte, y se convierten en mera incoherencia o sonido que ni siquiera llega a tener una clara articulación de significados. Con toda razón decía Adamov: "Gastadas, raídas, vacías, las palabras se han vuelto fantasmas en las que nadie cree".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nuevos lingüistas de la política se preparan para hacer del idioma un arma efectiva de dominio y para degradar con él la dignidad del habla humana y reducirla a retórica irresponsable. No debemos engañarnos. Las palabras no son ajenas al horror. Cuando se habla entre la niebla y la obscenidad, se favorece la vuelta de botas implacables de corte totalitario. Cuando el lenguaje se utiliza para entrar sin pudor y con impunidad en el infierno de los oprimidos, las palabras pierden su significado y adquieren tintes de pesadilla. Cuando la lluvia de mentiras verbales se convierte en estrepitoso diluvio, hemos de temer lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que Hitler Y Goebbels hablaran en público con entusiasmo no fue pura casualidad. En su tratado Cinco dificultades con que se tropieza cuando se escribe la verdad, Bertolt Brecht soñaba con un nuevo idioma capaz de enfrentar vitalmente la palabra y el hecho, el hecho y la dignidad humana, de forma que ésta recuperara el lugar perdido por la degradación de los hombres en sus comportamientos y relaciones basadas en la mentira y la manipulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Devolver al lenguaje su musculatura moral, su pureza originaria, su condición de don supremo del hombre, rehabilitar el sentido y la verdad de las palabras debe ser nuestro compromiso. La mentira lingüística también es violencia, violencia simbólica. La más insidiosa de todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Retornar a las palabras esenciales significa decretar una guerra incruenta al lenguaje parasitario, frívolo y truculento, propio de algunos medios de comunicación, repleto de pontificaciones enlatadas y de lugares comunes que mantienen y propagan la bulimia consumista. Frente a éstos, la intransigencia ética debe ser la norma.&lt;br /&gt;Frente a un lenguaje prostituido se debe luchar por otro que defienda los valores básicos de la dignidad, la libertad, la tolerancia y la democracia.&lt;br /&gt;(*) Juez español.&lt;br /&gt;cita antroposmoderno.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-108214258937892624?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108214258937892624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108214258937892624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108214258937892624' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-108085784527255864</id><published>2004-04-01T14:17:00.000-08:00</published><updated>2004-04-01T14:24:00.450-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;La Pasión de la Virgen &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esto lo escribo nada más que por cumplir una promesa hecha ya hace muchísimos años. Anoche, después de dejar hilvanada la falda de Marita, me dije que si he cumplido siempre con todo el mundo también tengo el derecho de cumplir conmigo misma. Claro que yo en aquella época no sabía que las promesas son sólo pactos ilusos que dan voz a una esperanza. (“Te prometo, Dios mío, que te rezaré cuatro horas diarias si Gustavo deja de tomar”, recuerdo que decía siempre la tía Adela en todos los rincones del caserón sin saber la pobre que su marido moriría de cirrosis abandonándola entre gritos y quejidos espantosos.) Mi promesa también estuvo anclada en una esperanza, pero ¿cómo podría haber sabido yo tan jovencita que algunos nacemos llegando a ser únicamente cuando se acerca la muerte? En una película que vi hará unos diez años atrás, o tal vez quince...(sí, porque Jorge Javier acababa de graduarse en la escuela secundaria) aparece la imagen de un niño abortado y yo al verla sentí que yo también tenía un cuerpo visible para todos sin vida.&lt;br /&gt;Pobre solterona te has quedado, sin ilusión, sin fe, tu corazón de angustia se ha enfermado, puesta de sol es hoy tu vida trunca. Así dice una canción que estuvo muy de moda y que a mi me conmueve aunque también me llena de ira. Vida trunca sí, no lo sabré yo, pero el verdadero tormento es que nunca se pierde la ilusión ni la fe, ni la esperanza de que algún día....Por eso yo hice esta promesa que debe sonar muy ridícula sobre todo a mis años, pero era lo más importante de mi vida y lo siguió siendo siempre. La verdad es que no sé cuándo dejé de asociar la palabra virgen con esa figura ayesada envuelta en tules y una diadema de reina en sus cabellos, con ese perfil perfecto que tiernamente se reclina ante el bebé que a medias amamanta, con esa silueta llorosa que sostiene en sus brazos el cuerpo escuálido de su hijo. Sin poder precisar cuándo ni como virgen empezó a significar "no ser todavía” y, a medida que iba acumulando detalles sobre la pérdida de la virginidad, empecé a desear con toda el alma el dolor y la sangre. (Manchas en la sábana nupcial, gritos desgarrados, ciclón que penetra el vientre destrozando las paredes del útero, jóvenes desposadas desangrándose en una clínica, eran algunos de los retazos que fueron llegando hasta mí por los comentarios que hacían en voz baja las niñas mayores de la familia.) Entonces, la espada que el príncipe recibe ceremoniosamente de manos de su padre me pareció una imagen desvaída frente a esta otra iniciación de vagina y de garganta, este llegar a ser con todo el cuerpo. Y se me enclavó el deseo intenso de convertirme en mujer a través de ese rito de sangre y de besos, de abrirme como una flor bajo el rayo penetrante de un hombre que sería, para siempre, el astro solar de todas las constelaciones. Por eso me pareció tan tonto y hasta profano que mis primas y mis hermanas una noche firmaran un papel donde cada una se comprometía a contar a las otras, con lujo de detalles, todo aquello que ocurriera en la noche de bodas. Mi entrada corporal a la verdadera vida debía ser un texto escrito y sagrado, un testimonio íntimo que, con los años, yo releería como se releen las santas escrituras, haciendo de su lectura un ritual que me petrmitiría sumergirme en la noche púrpura de mi verdadero nacimiento.&lt;br /&gt;Yo y mis dieciséis años frente a la ventana de la galería ingenuamente haciendo una promesa que se iría arrastrando como largo reptil sin cola ni cabeza. Yo reclinada frente a las cuartillas de este cuaderno cincelando en su forma acabada y dándole un soplo de vida a este desplazamiento húmedo y escamoso que me habitaría en lo más profundo de mi cuerpo y de mi ser. Yo, la joven en edad de casarse que creyó que sería tan fácil tomar un lápiz y transcribir fielmente la realidad. &lt;br /&gt;Yo, para las parientes de tres generaciones, la amable doncella vieja, experta en la confección del flan y los vestidos de organdí. Yo, la anciana desvirgada tratando de iniciar un relato que alarga la soñada noche de bodas a la cadena quemante de horas, días y años...Y a diferencia de las horas susurradas de mis primas y mis hermanas, preñadas de detalles, de acciones certeras y sensaciones bien definidas, yo sólo tengo imágenes incrustadas aquí dentro, no en el alma ni en mi inocente corazón, como podrían pensar ellos, sino aquí, muy adentro, en este estuche ardiente cubierto de terciopelo ceniciento.&lt;br /&gt;Esta noche me vuelvo a ver en la huerta de la casa de campo, allá en el lejano tiempo de la niñez. Bajo el sol agobiante de una tarde de verano, avanzo entre la maleza seca con la vista dirigida a los frutos de los árboles que se esconden entre sus hojas cubiertas de polvo. Los niños de la casa ya nos habíamos encargado de arrasar con las ciruelas. Los damascos y los higos que crecían a nuestro alcance y, muy arriba, uno que otro fruto refulgía burlándose de mi guía infantil. Tomando el palo largo que se usaba para sujetar el cordel de la ropa y subiéndome encima de dos peñascos grandes comencé a dar golpes apuntando a una ciruela que crecía justo entre dos ramas pero el palo se enredaba en las hojas que caían sobre mi melena recién cortada y con furia empecé a golpear a diestra y siniestra, perdiendo el equilibrio. Entonces escuché una carcajada que venía de debajo de la higuera. –No saca ná con golpear tanto...La fruta hay que agarrarla con maña, igualito que a las mujeres –dijo Antuco el jardinero –Venga, yo aquí le puedo sacar unos higos maduritos.&lt;br /&gt;Con alegría y codicia aparté las hojas ásperas de la higuera que crecían hasta el suelo y poniéndome las manos en las caderas, como hacía la mayordoma cada vez que hablaba con los empleados, le dije a Antuco que los cortara rápido. El se sacó la camiseta, dio un salto felino y luego empezó lentamente a desplazarse por las ramas del árbol llenándose las manos y los bolsillos de frutos oscuros.&lt;br /&gt;-¿No le dije yo? Con maña y con valentía se cogen las cosas que uno quiere. Mire, mire están gorditos y jugositos...de rajarlos con l´uña. Aver donde diablos va a poner tanto higo ahora. Oiga es mejor que se los coma aquí mismo pa´ que no se lo quiten los otros niños...Aquí, siéntese aquí en mi paltó no más, yo siempre lo uso pa´ echar una siestecita a esta hora. Me senté y el riéndose se echó a mi lado. Me miraba con picardía y yo agradecida le sonreía con la boca llena de semillas rosadas y jugo dulce. De pronto, él se puso las manos entre las piernas y se quedó muy serio. –Pucha, cabrita, ya se me está poniendo duro este animal. –¿Qué animal? –le pregunté entre curiosa y divertida. –Un animalito muy bueno que crece aquí cada vez que uno ve a una niña linda –dijo entrecerrando los ojos. Y desabotonándose el marrueco me fue mostrando de a poco un trozo de carne rosada, como una laucha recién nacida, que él comenzó a cariciar primero muy suavemente para luego hacerla saltar con furia entre sus muslos. –Recuéstese a mi lado –me dijo—y yo aún con dos higos en la mano me acerqué a él dócilmente.&lt;br /&gt;Frotándome la espalda y el cuello con sus palmas callosas me hizo caer en un letargo de sol, de frutas y de ternura que se repitió en el resto del verano.&lt;br /&gt;Yo entonces no sabía que todos los otros soles me serían adversos. (¡Y qué crueles fueron algunos!) Los pretendientes se eclipsaban dejando cráteres en mi alma obstinada. Ahora que los años me han enseñado a conocer a los hombres, pienso que los ahuyentaba con mi fervor, con esta pasión por ese otro cuerpo anguloso que cobija músculos por Dios para que reposaran en la carne redondeada y esponjosa de una mujer. En este instante de nuevo me veo en mi cuarto recortando con frenesí las fotografías de los actores famosos en aquella época y que aparecían en las revistas que compraban en la casa. Clark Gable sonriéndome entre el humo de un cigarrillo, Tyrone Power en atavío de torero invitándome a entrar al ruedo, Alan Ladd haciendo un viril gesto de adiós en las laderas de un río del medio oeste...Y yo tratando de olvidar, entre todos esos hombres tan apuestos, los ajuares de mis hermanas, los partos, los primeros cumpleaños.&lt;br /&gt;No sé cuando empecé a ser en la familia mujer de jornada sin amor. Ahora pienso que yo fuí muy débil, que no debí haberles permitido que me fueran cubriendo de ropajes que hasta ahora, a mis años, me parecen tan ajenos. Pero por una inercia de la que hoy me arrepiento, me convertí en la tía paciente y buena que bare huevos, hace el calado de las camisas de batista y pone la gasa empapada en agua oxigenada sobre las rodillas heridas (“pobrecita la Inesita que plancha y duerma solita”, dice otra canción, y esa era yo para ellos, la mejor en las labores del hogar y con un príncipe soñado que no fue). Ellos no sabían, no podían saber que bajo esos atavíos –verdaderas mordazas de mi cuerpo—palpitaba un vocerío vegetal, caballos desbocados que em hacían gemir en sueños y el peso de una marea de frutos a mediodía.&lt;br /&gt;Pero Antuco trató de salvarme. Cómo olvidar ese día cuando llegó a casa. Papá acababa de morir y mamá nos reunió a todas para distribuir lo que ella llamaba la herencia afectiva. En la mesa del comedor ella fue poniendo sus relojes de bolsillo, los tres o cuatro pares de colleras finas, los broches de corbata que él coleccionaba en todos sus viajes, antiguas postales de parejas radiantes encuadradas en ramos de violetas, plumas fuente y cajas de maderas que siempre vimos cerradas. Con una seriedad ceremonial, ella empezó a distribuir los objetos que fueron quedando en posesión de cada una. Tomando un álbum encuadernado en cuero, sin vacilar me lo extendió comentando: “Este es para tí que tanto te gustan las fotografías”. Y esa noche, medio soñolienta me puse a hojear las imágenes en negro y ámbar de jóvenes con bastón y tongo, de caballeros my serios bajo largos y tiesos bigotes, de damas ensombreradas y altos cuellos de encaje. De pronto apareció una fotografía que rompía este paisaje de rango solemne porque había sido tomada en un picnic, detrás de las damas protegidas por sus sombrillas, estaban los señores de pie, delante de ellas, se sentaban los niños con sus pantalones cortos y niñitas de lazos en las trenzas y, en el primer plano, tendido de largo en el suelo estaba él sujetando entre malicioso y divertido una damajuana de vino. Nos miramos durante un largo rato y sin despegarle la vista abrí el cajón del velador y busqué a tientas las tijeras. “Han pasado muchas cosas en estos años, Antuco, muchas, pero a mi no me ha pasado nada –empecé a decirle mientras lo rescataba de ese grupo convencionalmente atildado. El bajó los ojos en un gesto de tristeza y luego volvió a mirarme como lo hacía cada vez que yo entraba a la gruta de la higuera.&lt;br /&gt;Desde su llegada ya no me importó vestirme de gris y azul marino como ellos querían, aunque no me lo decían abiertamente y dejé de rezongar cada vez que alguna de mis hermanas me llamaba por teléfono para pedirme que encargara de pasar a buscar el pan en la San Camilo o comprara los botones de bronce en la Cordonería Alemana para el uniforme del liceo que tenía que estar listo al otro día, a primera hora. Todo se convirtió en una resaca que las noches arrasaban porque Antuco me hacía dormir acariciándome la espalda y yo volvía a sentir en la boca ese dulzor espeso y lleno de sol...Ahora que escribo no podría precisar la noche en que las semillas empapadas de dulzor  comenzaron a descender de mi paladar como hormigas afanosas que despertaban los recintos de mis entrañas. Las yemas de los dedos de Antuco se multiplicaban y mi vientre golpeaba contra la dureza de la sábana mientras a mis oídos llegaba el sonido húmedo los muslos de él amparando a la carne rosada en su titilar febril. Todo mi cuerpo entonces se convertía en una ola a punto de romper sobre la arena,  en un volcán clausurado gimiendo bajo la luna y así, suspendida en un clamor que no alcanzaba nunca a estallar, veía llegar las primeras horas del amanecer.&lt;br /&gt;Ante la alarma de la familia, mi rostro se desfiguró en profundas ojeras y un rictus de enferma. Solícitos me hicieron pasar por oficinas de especialistas y laboratorios llenos de objetos extraños (planchas de plomo, tubos transparentes, pantallas secretas, dispositivos que quemaban el esófago). ¿Cómo habrían podido siquiera imaginar mi tormento nocturno? Al atardecer, las manos me empezaban a temblar y en la barbilla sentía un cosquilleo que anunciaba el viacrucis de mi cuerpo. En vano le rogaba a Antuco que me auxiliara, sólo él podría hacer posible ese grito que se quedaba estancado en todos los labios abiertos como herida sanguinolenta. “No puedo”, me susurró una noche, “es mejor que me vaya...” Y deslizándose en el aire me hizo una seña de despedida en el espejo. De un salto me incorporé en el lecho y le ordené, con las manos en las caderas, que debía regresar inmediatamente. Jadeando esperé en vano hasta que el sol iluminó las cortinas de las ventanas y entonces sentí que el reptil de la promesa apretaba su cerco alrededor de mi cuerpo.&lt;br /&gt;Ellos creían que yo no alcanzaba a oírlos cuando murmuraban en contra mía. Claro, como con los años había perdido un poco de audición de mi oído izquierdo, aunque no había sido con la edad, ellos lo sabían muy bien, sino con el pelotazo que me había largado Gustavo por casualidad cuando tenía catorce años. Y como ahora, según ellos, ya no me necesitaban, aunque estoy segura de que, a la menor señal de una emergencia, sería a mí a quien acudirían, a esta tía vieja pero aún con fuerza para sacrificarse por la familia....Fue Mercedes, la más bondadosa de mis hermanas, la que me convenció que tomara unas buenas vacaciones. “Hace mucho tiempo, Inesita por Dios, que no te das un verdadero descanso. Dice la hija de la señora María que en Puerto Montt hay una pensión estupenda y con un ambiente muy tranquilo”. Estaba tan harta de entrar a un cuarto o a una cocina donde se dedicaban a hablar mal de mí, que a los cuatro días ya me estaba despidiendo de Angélica y los niños en el andén de la Estación Central.&lt;br /&gt;El viaje resultó incómodo pero no me importó porque ya había decidido darle una sorpresa a Albertito, aprovecharía estas vacaciones para buscarle sus tan preciadas conchas que él venía coleccionando desde que cumplió los quince años. El siempre decía que en las playas de Chiloé aún se podían encontrar inmensas conchas de moluscos ya extinguidos y que las almejas fosilizadas estaban al alcance de cualquier caminante. Cuando estuviéramos solos, yo le entregaría este nuevo tesoro y él levantándome en sus brazos exclamaría: “Gracias, mamicha, gracias”. Albertito era el único que no me llamaba tía y con razón porque este niñito que siempre a sido como un hijo para mí. Nació yo ya estaba por cumplir cuarenta años e incluso me lo traje para casa a los seis meses y no volvió con sus padres hasta que estuvo en edad de ir a la escuela. El fue el único que conoció a Antuco un día que pasó a tomar onces después de entrenar futbol en el equipo del cuarto año de la primaria. Esa tarde yo estaba pegándole un botón a su chaqueta azul y le pedí que me pasara el dedal metálico que siempre guardo en el cajón del velador y cuando al verlo me preguntó curioso, yo le conté que Antuco era mi novio secreto. (Eran ya tantos los secretos que compartíamos)&lt;br /&gt;De modo que inmediatamente después de instalarme en la pensión empecé a hacer averiguaciones sobre los viajes de excursión que salían a la isla. “El único que guarda esas cosas es el Ignacio porque es medio brujo”,  me informaron los pescadores que trabajaban en el malecón y bajo el sol del mediodía me encaminé a una choza escondida entre los árboles del cerro. Apartando las malezas que se me incrustaban en las flores perforadas de los zapatos logré llegar a ella y cogiendo un peñasco golpeé sobre la puerta hecha de troncos.&lt;br /&gt;--No hay pan pa¨ los intrusos –gritó una voz desde adentro y yo también a los gritos le expliqué que había venido a hacer un negocio muy importante. Entonces me pareció escuchar que alguien se lavaba la cara rápidamente y la puerta se abrió. –Pase, señora, pase—me dijo Antuco mucho más joven y con bigotes.&lt;br /&gt;El cuarto sombreado era una gruta preñada de conchas multiformes, los tallos albos de los picorocos, hacían prolongarse el techo en gruesas gotas elongadas, receptáculos de hueco profundo trepaban por las paredes tiñéndolas de rosa y de gris y en un tablón de madera maciza dormían enormes caracolas, almejas que se abrían en un rictus mucoso, mejillones que alojaban pequeños crustáceos en su cabellera gruesa y oscura. “No debiste desobedecerme, Antuco”, le dije y él haciendo la señal de la cruz se hincó a mis pies y empezó a besarlos. “Aún soy una niña virgen como aquellos días bajo la higuera”, agregué despojándome del vestido negro de algodón, el asintiendo con la cabeza dijo “Santa María Madre de Dios”, y empezó a ascender por mi cuerpo en un beso ardiente que hacía chirriar las escamas del reptil odiado durante tantos años. Solemne me hice yacer en el lecho con olor a algas y agua de mar y mis muslos por fin lo alojaron en un pulsar de sangre y cera húmeda.&lt;br /&gt;Ese atardecer hice la travesía al continente con la vista fija en los negros nubarrones que amenazaban el horizonte y las manos apoyadas en mi regazo gozosamente dolorido. Por fin yo era dueña de todas las auroras y mientras escribo estas últimas palabras del testimonio de mi verdadero nacimiento, oigo allá afuera los pasos de Antuco que regresa para siempre. &lt;br /&gt;Lucía Guerra Cunningham, chilena&lt;br /&gt;Premio Literario categoría Cuento Revista Plural**1988 &lt;br /&gt;** Revista Cultural Mexicana&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-108085784527255864?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108085784527255864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108085784527255864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_04_01_archive.html#108085784527255864' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-108031922951977531</id><published>2004-03-26T08:40:00.000-08:00</published><updated>2004-04-03T19:59:59.530-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;El guante de encaje&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cierta vez, un paisano de La Aguada viajaba con su hijo en carro por el camino viejo que une al poblado que llaman Capilla de Garzón con Pampayasta. Cuando iban pasando por el campo de los Zárate, en el cruce mismo con el camino nuevo, una mujer muy joven vestida de fiesta, los detuvo.&lt;br /&gt;Aunque era muy entrada la noche, la habían visto de lejos porque la luz de la luna era intensa y el color del vestido, blanco brillante. – Mi novio se ha enojado conmigo y me ha dejado sola en el medio del campo –dijo cuando el carro se detuvo- ¿Podrá usted llevarme hasta la entrada de Pampayasta? Yo vivo ahí.&lt;br /&gt;-Como no, señorita – contestó el paisano, y él y su hijo le hicieron un lugar en el carro. Viajaron en silencio un buen rato, hasta que empezaron a hablar de cosas sin importancia, más por ser amables que por verdadera necesidad de decir algo. En esas conversaciones ella confesó que le gustaba demasiado el baile y que se llamaba Encarnación.&lt;br /&gt;Era una noche de crudo invierno y la joven estaba desabrigada. Cuando el paisano la vio temblar, dijo: - Convide, hijo, a Encarnación con un bollo de anís y un trago de ese vino de canela que llevamos, que es bueno para los enfriamientos. Y el muchacho le ofreció pan y vino. Ella pegó un bocado grande al bollo y tomó desesperada unos tragos. Algo de vino cayó sobre el vestido y dejó allí, en el pecho, una mancha rosada como un pétalo- - ¡Qué Lástima! – habló ella- ¡Era tan blanco!&lt;br /&gt;Pero siguió comiendo el bollo de anís con muchas ganas, tanto que cualquiera hubiera dicho que iban a pasar años antes de que volvieran a ofrecerle algo.&lt;br /&gt;Cuando llegaron a la entrada de Pampayasta, muy cerca de donde esta el boliche de Severo Andrada, les dijo que habían llegado. El paisano detuvo el carro y ella bajó y fue corriendo a meterse en la casa de la esquina, frente al cruce. Padre e hijo siguieron viaje. Habían hecho una cuantas leguas cuando el hijo vio brillar algo en el piso del carro. Se agachó y descubrió un guante blanco de encaje fosforescente. Entonces se lo mostró a su padre y decidieron volver a la casa donde habían dejado a Encarnación, para devolvérselo.&lt;br /&gt;Hicieron de regreso las leguas que habían andado, hasta la zona del boliche de Severo Andrada, y se detuvieron en la esquina, frente al cruce. Bajaron los dos, pero fue el padre quien golpeó las manos. -¡ Avemaríapurísima!- llamó como lo hacen los paisanos. Le contestaron los perros. Y después, la voz de un hombre recién arrancado del sueño: -¿Qué se le ofrece?&lt;br /&gt;-¿Aquí vive una señorita llamada Encarnación? -preguntó el paisano. El dueño abrió la puerta. Estaba pálido. Y se quedó mirando a los dos forasteros sin decir palabra.&lt;br /&gt;-Venimos a devolverle un guante. Se lo ha olvidado hace un momento en nuestro carro. El hombre siguió mirándolos en silencio.&lt;br /&gt;-No lo tome a mal-insistió el paisano-.Tuvo un problema y nos pidió que la acercáramos. -El hombre seguía en silencio.&lt;br /&gt;El hijo estuvo con la mano extendida, acalambrada de tanto ofrecer el guante al dueño de casa, hasta que éste habló: - Es mi hija, pero está muerta...ayer se cumplieron veinte años...&lt;br /&gt;-Dijo que venía de bailar...recordó el paisano.&lt;br /&gt;-Hace veinte años...contó el padre- para el día de Santa Rosa, murió bailando en las fiestas patronales. Del corazón, sabe?&lt;br /&gt;Los dos hombres que habían llegado en el carro, así como estaban, pegaron media vuelta murmurando una disculpa. Pero el padre de la joven reclamó: - El guante...por favor. Es para llevárselo a la tumba. Todos los años, para la fiesta de Santa Rosa, se olvida algo en alguna parte y hay que ir a ponérselo.&lt;br /&gt;El muchacho entregó el guante encaje. Después alcanzó en silencio a su padre que ya estaba sentado en el carro azuzando a los caballos.&lt;br /&gt;María Teresa Andruetto&lt;br /&gt;De colección pag12&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-108031922951977531?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108031922951977531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/108031922951977531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#108031922951977531' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6606504.post-107903840366463033</id><published>2004-03-11T12:53:00.000-08:00</published><updated>2004-03-11T20:03:19.936-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;Del  Señor de la Peña &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El palacio, deshabitado hace veinte años, se alzaba en peñón a la salida del pueblo, donde los vientos lo rodeaban persiguiéndose en sus juegos salvajes y donde el mar rompe los puños infinitos en su larga querella que no termina nunca.&lt;br /&gt;Los reparadores lo repararon un mes antes y enseguida llegaron veinte camiones cargados de muebles para las veinte habitaciones de la casa, el camino a muchas de las cuales se ha perdido.&lt;br /&gt;El portero, la cocinera, el jardinero y la camarera, contratados previamente por el nuevo dueño, los vieron llegar apoyados en el muro del portal. &lt;em&gt;Deben ser un regimiento &lt;/em&gt;-suspiró la cocinera. Y los otros asintieron con las cabezas, melancólicos.&lt;br /&gt;Pero al final de la procesión no venía sino un automóvil y, dentro, sólo el nuevo Señor de la Peña. &lt;em&gt;Menos mal &lt;/em&gt;-suspiró el jardinero. Y la camarera propuso, fervorosa: &lt;em&gt;Así sea&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;2 &lt;em&gt;Es un muchacho, un verdadero niño&lt;/em&gt;-dijo la camarera arreglándose el pelo y procurando verse, de costado, en el vidrio de la despensa. &lt;em&gt;Bueno&lt;/em&gt; –dijo el jardinero, dejando la boina sudada sobre la mesa de la cocina y secándose el sudor con un enorme pañuelo rojo y gualda. &lt;em&gt;Un niño con cara de viejo. ¿ A quién se le ocurre...? &lt;/em&gt;Y procedió a contar cómo  el Señor de la Peña se había empeñado en que él escondiese los tiestos de las rosas entre las hojas de la palma. &lt;em&gt;Además&lt;/em&gt; –agregó, mirando significativamente a la camarera-, &lt;em&gt;apenas puede tenerse en pie&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Claro&lt;/em&gt; – repuso ella, furiosa-, &lt;em&gt;con el dolor que le ha dado en la espalda al pobrecito&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;3 &lt;em&gt;Es un muchacho de Dios &lt;/em&gt;–afirmó el portero, que era también valet del Señor de la Peña- &lt;em&gt;ahí metido entre sus libros, con esas ropas que parece de cura, y siempre “me hace usted el favor”, “tiene usted la bondad”, “tantísimas gracias”. Si hasta me pidió perdón cuando le derramé el café encima.&lt;/em&gt; La cocinera se puso en jarras: &lt;em&gt;¡Ropas de cura! Todo sucio y con las botas....Un tártaro, eso es lo que yo digo. Y el modo de pedirme el ron, las palabrotas, total por nada. ¡Eh! ¡Ni mi difunto marido! &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Vaya, vaya&lt;/em&gt; –dijo el portero, contando distraídamente unas monedas-, &lt;em&gt;un momento malo lo tiene cualquiera&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;4 &lt;em&gt;Un viejo&lt;/em&gt; –dijo el jardinero descargando el puño sobre la mesa-, &lt;em&gt;digo que es un viejo y que es una desgracia que le estés detrás. ¡Oiganlo! &lt;/em&gt;–chilló la camarera- ¡&lt;em&gt;Un viejo! ¡Viendo visiones! Si lo dice por el modo de pensar, está bien, que por otra cosa...Bueno &lt;/em&gt;–intervino el portero, conciliador-,  &lt;em&gt;un poco calvo y ya duro, pero no tanto como viejo. Como es rubio...¡Calvo y rubio! ¡Negro, un indio! &lt;/em&gt;–cortó la cocinera, poniendo al cielo por testigo. Y ya iban a recurrir a las últimas y definitivas razones cuando el portero, que ha leído un poquito y es, en suma, un intelectual, detuvo el brazo armado de la cocinera y reclamó atención y calma. &lt;em&gt;Esto es muy extraño &lt;/em&gt;– dijo - .&lt;em&gt; Parece que hablamos de cuatro personas distintas. Y pensándolo un momento, los cuatro juntos no lo vimos más que una vez, a su llegada, tan envuelto en pieles que lo mismo podía ser oso. ¿Habrá tres impostores en la casa? Propongo que vayamos los cuatro a verlo, ahora mismo. Está en su estudio, lo acabo de dejar allí.&lt;/em&gt; Pero la cocinera propuso que fuesen primero por su cuñado, el policía del pueblo, y que, mejor, se asomen los cinco por la ventana del estudio.&lt;br /&gt;5 El Señor de la Peña estaba sentado a su mesa, pero no escribía. Reclinaba la cabeza en el alto espaldar de la silla, inmóvil en la luz plomiza de la claraboya. &lt;em&gt;Si ése es el Señor, es un muchacho &lt;/em&gt;–dijo el asombrado jardinero. La camarera se cubrió la cara con las manos: &lt;em&gt;Tenías razón, es un viejo horrendo &lt;/em&gt;–dijo. El portero dio un paso atrás, persignándose: &lt;em&gt;Es un puro demonio&lt;/em&gt;. La cocinera, cruzadas las manos sobre el delantal, miraba al Señor de la Peña beatíficamente. Entonces el policía, que daba muestras de impaciencia, le tiró malhumorado de la manga: &lt;em&gt;¿Qué estás tú mirando? Ahí no hay nada más que una silla vacía.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Eliseo Diego &lt;br /&gt;(La Habana 1920)&lt;br /&gt;entre otras obras publicadas: Los días de tu vida (poesía 1978), En las oscuras manos del olvido (cuentos, 1942), Divertimentos (relatos 1946), Libro de las maravillas (poesía 1968)&lt;br /&gt;tomado de Antología del Cuento Cubano (I)&lt;br /&gt;biblioteca pag12&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6606504-107903840366463033?l=textosvarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/107903840366463033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6606504/posts/default/107903840366463033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://textosvarios.blogspot.com/2004_03_01_archive.html#107903840366463033' title=''/><author><name>osvaldo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
